Aldacira Flores de Andrada es una de las artesanas que le dio todo a la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho en todas sus ediciones. 42 presentaciones y exposiciones de sus productos trabajadores con el esfuerzo de esas manos mágicas que tejieron las ilusiones y la sabiduría de una artesana de raza.
Rosa Andrada, hija de la querida Aldacira, fue quien estuvo presente en el stand que su madre dejó cuando partió del mundo físico, pero en el que se pudo disfrutar una vez más de sus últimos trabajos artesanales.
Su hija Rosa heredó ese legado de artesana de raza y contó que su madre viene de sepa artesana de su madre y abuela. Familia artesana por naturaleza y que se desplegó a través de las generaciones de la familia de Aldacira.
“Fue muy emotivo y alentador todas las expresiones de los organizadores y compañeros que todos tienen un recuerdo muy lindo de mi mamá que es una sabia”, expresó su hija con el orgullo de haber levantado la bandera de una mujer que dejó más que sus ponchos en suelo catamarqueño.
La hija de Aldacira pretendía que su madre no sea olvidada y lo logró. El stand donde se pudieron ver los últimos trabajos de la artesana tinogasteña llevó nuevamente su nombre, como si Aldacira todavía estuviera presente. Y si estuvo, fue recordada por todos. “Fue un momento de mucha emoción”, concluyó su hija.