viernes, 6 de julio de 2012
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El engaño saló a la luz cuando, una vez en Catamarca, se dirigió a una veterinaria a aplicarle las vacunas correspondiente y a desparasitarlos. Grande fue la sorpresa cuando el médico veterinario le dijo que, en realidad, no eran caniche toys sino dos ratas brasileras.
Si bien en un primer momento el damnificado iba a realizar una denuncia en sede judicial en los tribunales catamarqueños, luego desistió de la medida.