Hoy se puede ver que en el ilustre espacio intelectual, aulas en las que se formaron muchas generaciones, a escasos 20 metros de la Plaza, han crecido árboles que ya son enormes y en sus patios la maleza ha invadido hasta convertirlos en una jungla.
Naturalmente los espacios que dan a la calle, son hoy, aguantadero de borrachos, drogadictos y malvivientes, situación que la jerarquía escolar conoce. La gente asegura que al Prof. Jorge Estapé, a cargo de la Dirección, le corresponde la responsabilidad de retomar el lugar y darle el valor histórico, cultural y utilitario que menciona la escritura del inmueble que afirma taxativamente, que es propiedad del pueblo y para fines educativos y culturales.
Obviamente, a la luz de lo legal, nadie puede arrogarse soberanía ni potestad sobre el mismo. Si así no lo hiciera, Estapé será juzgado por la gente y por la historia, junto a otros directivos, tan o más negligentes que él.