Hubo interrupciones sectorizadas de energía eléctrica, a causa del cortes de cables, y caídas de ramas de árboles. Ello también llevó a la disminución de servicio del agua potable.
Fiambalá se caracteriza por ser una ciudad ventosa, pero lo registrado el domingo no registra precedente cercano, por la gran tormenta de arena y los fuertes vientos.
En el aspecto turístico también se vio afectado, ya que el día no fue el mejor para disfrutar del complejo termal, recorrer el paso San Francisco o visitar las dunas. Contingentes de jubilados, grupos de contadores que se habían reunido en una capacitación el día sábado, y otros tantos turistas llegados de diferentes puntos del país, tuvieron que abstenerse de disfrutar de Fiambalá, por la terrible tormenta de arena. Fuente: El Abaucán Digital.