Postes de luz, sus luminarias, bancos, monumentos y jardines son permanentemente agredidos por estos imberbes convertidos en viles sujetos, porque además, casi siempre sus acciones están acompañadas por sustancias prohibidas o alcohol, que literalmente les hacen perder el sentido de responsabilidad social.
En la zona del acceso a la ciudad, puede notarse que al menos unos cincuenta reflectores de alumbrado público, fueron blanco de los rifles con que se divierten por las noches, hechos vandálicos que son gestados por el excesivo ocio en busca de mayor oscuridad y que son permanentemente denunciados, sin que hasta el presente se tomen medidas al respecto sin contar que la policía brilla por su ausencia preventiva, sobre todo los fines de semana que es cuando se consume la mayor cantidad de alcohol.