Durante la mañana compartieron juegos, cantos, trabajos de grupo y oración. Luego de compartir el almuerzo, realizaron una representación de la creación de la Obra Misional Pontificia, relatando cómo en 1843, el obispo francés Mons. Carlos de Forbin-Janson, junto a los niños de su diócesis, decidieron qué hacer para “solucionar” la situación de los niños de China, que morían sin recibir el Bautismo y vivían en condiciones de extrema pobreza: un Ave María diaria y una monedita al mes.
Así, en la humildad de un obispo que no tuvo problema de abajarse a los pequeños y en la generosidad e inocencia de los niños, surgió esta obra maravillosa de la Infancia Misionera, hoy en América, llamada Infancia y Adolescencia Misionera.
También elaboraron tarjetas con mensajes esperanzadores, que repartieron camino a la Catedral Basílica, mientras cantaban y alababan a Dios llamando la atención de los transeúntes e invitándolos a compartir la Eucaristía.
Este año, la IAM, presente en todos los continentes, celebra con alegría su aniversario con un año jubilar, que comenzó el 19 de mayo de 2013 y culminará el 19 de mayo de 2014.
Durante todo este año, en Catamarca, desde la realidad cotidiana, los misioneros darán espacio a la oración, a la formación, a la animación y se esforzarán para que la colecta material crezca y llegue a más niños y adolescentes necesitados.
En Catamarca, esta obra viene trabajando incansablemente en diferentes parroquias de la Diócesis desde hace 15 años, y actualmente se encuentra en las parroquias De la Santa Cruz, San Isidro Labrador, San Nicolás de Bari, Sagrada Familia y el Colegio del Carmen y San José.