Patrimonio histórico

Andalgalá © Por iniciativa de varios actores culturales, docentes, legisladores, escritores, folkloristas y demás, se está conformando una comisión “Ad Hoc” para intentar la recuperación del viejo y emblemático edificio de la Escuela Normal, en cuya escritura se consigna claramente que pertenece “al pueblo de Andalgalá, para ser utilizado para actividades educativas y culturales”.  
martes, 26 de noviembre de 2013 00:00
martes, 26 de noviembre de 2013 00:00

Desde el año 1984 funcionó ahí el IES Andalgalá, pero desde el intempestivo e inconsulto cierre ordenado en 2004 por la rectora de entonces, el edificio, ubicado a escasos veinte metros de la plaza central sobre la calle Pérez Zurita, permanece abandonado, decadente, lleno de maleza, hábitat de alimañas animales y humanas, mientras el IES plantea un serio conflicto por la falta de edificio, la escuela normal apiña a sus alumnos por falta de aulas y las instituciones deben pagar mucho dinero por sus sedes. 

Según se nos anticipó, lo primero que hará la comisión será elevar a la Legislatura Provincial, un proyecto de Resolución para que el edificio sea declarado como Patrimonio Histórico Provincial, con una nueva manera de administrarlo.

Se sabe que la administración del edificio la ostenta la Cooperadora de la Normal, apéndice educativo de frágil entidad jurídica,  pero desde siempre, los integrantes de esa institución no fueron capaces de tomar decisiones sobre el tema, y es así cómo hoy, la histórica estructura se ha convertido en una clara muestra de la estupidez humana que practican unos pocos en perjuicio de toda una comunidad.

La comisión de marras, acompañada por la prensa local y provincial, escrituras en mano y escribano para labrar el acta correspondiente, procederá en los próximos días, a tomar posesión del inmueble y analizar cómo se encarará la reconstrucción del lugar, lo que sin dudas dará solución a muchas instituciones educativas y culturales.

Cabe acotar que la iniciativa fue muy bien considerada por la comunidad que vivencia que, por egoísmos particulares, se bastardea a la historia, a los antepasados, a las cincuenta promociones de maestros que de ahí egresaron. En definitiva, se bastardea la identidad local, lo que a estas alturas es realmente inadmisible.

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