Autoridades provinciales, legislativas, municipales y una importante cantidad de público acompañó las celebraciones, aplaudió la llegada de los restos de la célebre cantante y compositora Margarita Palacio que, luego de 30 años, descansa en su ciudad natal.
En una jornada cargada de emociones, los santamarianos fueros testigos de la repatriación de su artista más célebre. El merecido homenaje a Margarita comenzó a las 18, en coincidencia con la celebración del día de los fieles difuntos, donde todos los presentes dieron la bienvenida a los restos de la trovadora en el cementerio municipal.
Allí se preparó especialmente una ceremonia religiosa, donde las cenizas de la coplera traídas especialmente desde Buenos Aires por sus hijos Ángel “Kelo” y Eudoro Palacios, fueron colocadas en el altar para darles su último adiós.
Nadie quiso quedarse afuera de los homenajes, e iniciada las celebraciones el cura párroco, padre Luis, dedicó unas palabras en su sermón: “Margarita fue una mujer fuerte y de gran fe, ella es una artista que llevo su nombre por toda Argentina y el mundo, convirtiéndose en una cantante y compositora catamarqueña que canto su tierra y promociono la gastronomía popular de Catamarca. Margarita vivía para los demás, era fruto y talento que se multiplico a la familia y toda la comunidad”.
Minutos después, terminada la celebración religiosa, las cenizas de Margarita escoltadas por una guardia de bailarines, y acompañados por una multitud fueron llevadas hasta el mausoleo familiar, para convertirse en la última morada de la coplera. Así cantando coplas y vidalas, que hicieron emocionar a todos, los restos de Margarita Palacios fueron depositados en su nueva morada, y tras la despedida familiar y el descubrimiento de placas en su honor, los actos se trasladaron a la plaza principal, donde artistas locales festejaron el arribo de uno de los máximos referentes de la cultura provincial y argentina.
El pueblo le canto a la Mama
En la plaza Belgrano, al ritmo de vidalitas, cuecas, carnavalitos y música folclórica, la peña de “Margarita Palacios”, la ciudad de Santa María le rindió un homenaje artístico y cultural. Bailarines, copleros, folcloristas, familiares y autoridades expresaron su sentir a la pastorcita.
Uno de los familiares que manifestó su felicidad por el retorno de la coplera a su tierra expreso “Toda nuestra familia ha llegado aquí para dejar a Margarita en el lugar que era su última voluntad, el lugar que la vio nacer, Santa María, para descansar eternamente, en nombre de toda la familia agradezco al vicegobernador Mera y toda la comisión por ayudarnos a hacer cumplir su última palabra”.
Por su parte la secretaria de Cultura, Patricia Saseta, destacó “Hoy han llegado aquí los restos de Margarita Palacios, sin embargo creo que uno nunca se va de su lugar y eso paso con ella, ya que estuvo cantando siempre y recorriendo toda nuestra tierra; la gente de su tierra ha cantado permanentemente y recuerda su legado, convirtiendo su trabajo en parte del patrimonio de Santa María y de toda Catamarca, a partir de ahora sigamos recordándola como ejemplo de universalidad a través de los cantos, historias y el conociendo de nuestra tierra”.
Al hacer uso de la palabra, Dalmacio Mera, quien fue el iniciador de las gestiones para realizar el traslado de los restos expresó: “esta decisión de la familia permitió que hoy vivamos este momento, este día tan especial por eso estamos aquí recordándola, seguramente todos los valles calchaquíes están retumbando la alegría de traer nuevamente a una hija a su tierra, ella ha sido embajadora cultural de Catamarca, por eso el país recuerda a Margarita Palacios, ella era una mujer autentica y extraordinaria para nuestra provincia, como decía la vagualera que nos acompañó en el cementerio, ‘no abandonemos la huella que hay una estrella que nos ilumina’, y hoy Margarita nos ilumina a todos”.
Margarita salió a escena
Las emociones y fuertes recuerdos continuaron hasta el final de la noche. Ya en el Salón Cultural San Agustín, la comitiva oficial, encabezada por el vicegobernador Dalmacio Mera, junto a la familia de Margarita Palacios y el pueblo de Santa María llenaron el salón para revivir la historia de vida y honrar a la trovera provincial en el retorno al lugar que la vio nacer.
Finalizada la función, todos los espectadores aplaudieron de pie el espectáculo que hizo renacer a Margarita y la despidieron cantando a viva voz la conocida cueca de la mama “Recuerdos de mis valles”. La coplera volvió a vivir en su tierra.