Los responsables de ambos servicios se excusaron alegando que hay gente irresponsable que llama a los mismos para denunciar hechos que no existen, aprovechándose de la gratuidad de las líneas.
O llaman para faltar el respeto e insultar a quién esté contestando, por el solo hecho de divertirse.
En realidad los agentes mencionados tienen absoluta razón de actuar de ese modo ante la actitud irrespetuosa, insana, inhumana y antisocial de ciertos jóvenes –porque de ellos se trata…- que para pasar el rato abusan de estos servicios que se instalaron en todos los pueblos, para salvar vidas o brindar asistencia en ciertas emergencias.
Pero claro, estamos en Andalgalá, un lugar en donde la crisis de valores ha calado demasiado hondo, la que se profundizará aún más, a partir de la escasa responsabilidad social que parte del seno mismo de la familia.