domingo, 8 de diciembre de 2013
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En la oportunidad, se oró “a Dios Padre para que mueva y sostenga los corazones y las voluntades de quienes tienen en sus manos la responsabilidad de los recursos de la Ley, para frenar la perversa y devastadora fuerza de las drogas. También se rogó por la construcción de ‘una cultura del encuentro y la solidaridad, como base de una revolución moral que sostenga una vida más digna’, y por la conversión de los narcotraficantes”, tal como lo pidieron los Obispos argentinos.