martes, 5 de marzo de 2013
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Se trata de Ramón Avellaneda, quien se encadenó para reclamar “el pago de una jubilación ordinaria de mi mujer como empleada doméstica”.
“Estamos en el banco para cobrar y desde acá se suspende el cobro, al tiempo nos enteramos que nos habían dado de baja porque no habían encontrado al empleador en la casa y que además los vecinos no la habían visto trabajar ahí”, detalló el hombre.