La profesión de agente de viajes tiene y tendrá un cambio fundamental, lo que obviamente se traducirá en excelencia y calidad y en una disminución cuantitativa del número de agentes.
Hoy día no se puede llamar agente de viajes a quien solo tiene capacidad para vender un paquete aéreo o la habitación de un hotel o un circuito turístico y percibir el precio de ese, diría primitivo servicio, por parte del prestador llámese línea aérea, empresa hotelera o de transporte terrestre o marítimo.
La profesión de agente de viajes ingresa en una nueva dimensión y se convertirá ahora en un generador de viajes lo que le exigirá no solo una alta tecnificación sino también una sólida formación intelectual para saber proponer a cada cliente el viaje ideal o más apropiado a su personalidad, carácter o temperamento.