Según el edil, estos productos “son perjudiciales para la salud, debido a que el acero es poroso y en consecuencia las partículas químicas migran al contenido del envase y terminan siendo consumidas por el usuario”.
El proyecto de referencias indicó que en julio del año 2011 la AFIP destruyó 4300 termos secuestrados e informó que habían sido fabricados con acero no apto para el contacto con alimentos y que presentaban, además, impurezas en su composición (cobre, plomo, mercurio, arsénico, entre otros).
Datos aportados por vendedores del rubro, en el país se venden seis millones de termos ilegales por año, y apenas dos empresas los fabrican cumpliendo las normas vigentes. En tanto, los toxicólogos aseguran que los productos que no se ajustan a las normas con el uso provocan hipertensión, falta de fuerza muscular, impotencia sexual y disfunción sexual, entre otras patologías.