El obispo Urbanc continúa con su gira por las parroquias locales, lo que ciertamente está bárbaro. No está tan bien que cuando visite alguna institución desatienda los homenajes que le dedican feligreses que lo ven como una autoridad merecedora de todos los honores y los respetos. Pasó el miércoles en la UNCA, en horas de la mañana.
Visitaba la escuela preuniversitaria Fray Mamerto Esquiú de la UNCA, que desde la llegada de Flavio Fama parece convertida en una institución enteramente religiosa, dejando de lado la universidad laica que promovía la Reforma de 1918.
Como sea, Fama y las autoridades escolares, además de suspender las clases, prepararon un gran recibimiento para Luis Urbanc, quien no parecía muy interesado en el recibimiento. Más bien todo lo contrario.
Alumnos que rezaban, cantaban y recitaban eran totalmente ignorados por el Obispo, que casi les daba la espalda, para él, dedicarse a cuchichearle cosas al rector Fama. Hasta el rector estaba incómodo por la actitud desconsiderada del religioso.
Por supuesto que la descortés actitud de Urbanc no le gustó a los docentes y menos a los padres de los alumnos, que presenciaron el incidente.