Brian Nieva, un joven de 24 años, oriundo del departamento Andalgalá, es uno de los tantos expositores que por primera vez expone en la fiesta. El joven, quien trabaja con la preciosa piedra desde hace un año aproximadamente, contó que siempre le intereso el trabajo con la rodocrosita pero por uno u otro motivo, nunca pudo dedicarse a la labor de artesano. Sino hasta el año pasado cuando en la municipalidad se abrió un curso de cupo limitado. “Me inscribí de inmediato y por fin pude hacer mi sueño realidad. Desde hace un año que trabajo con la rodocrosita y hoy estoy participando de esta fiesta tan importante para los catamarqueños”, explico Brian.
Asimismo, recordó lo sacrificado que es poder trasladarse a esta ciudad para vender sus trabajos, “Somos muchos los artesanos que hubiéramos querido venir, pero no se puede. Por eso, trabajamos en forma solidaria y trajimos trabajos de muchos de ellos para venderlos. Hay pequeños aros de jóvenes que recién nos iniciamos en este trabajo de la rodocrosita, como adornos espectaculares con más trabajo y más combinaciones de materiales, que son hechos por artesanos más adultos. En este stand, hay una rodocrosita de cada artesano andalgalense”.
En cuanto al material, el joven señaló que la piedra se compra en un estado bruto, luego hay que refinarla y tras varios pasos de mucho tiempo, se obtiene finalmente la rodocrosita al cómo llega a los compradores.
“Es un trabajo duro poder transformar el material bruto en esta bella piedra, pero al final vale la pena. Por ejemplo, realizar un pequeño par de aros, puede llevar hasta 12 horas de trabajo interrumpidas”, concluyó.