miércoles, 15 de enero de 2014
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Sobre el particular nos comentó que si bien se está trabajando, la obra está teniendo un notable e inexplicable atraso con respecto a los plazos previstos, ya que la mandataria prometió a la comunidad educativa, que “las clases comenzarán en este nuevo edificio”, lo que el profesional considera un tanto imposible por la cantidad de estructuras y mil detalles que aún faltan de construir.
Explicó que la primera etapa de la construcción se encuentra a la altura de los techos y que por estos días se estaría completando la losa del espacio que ocupará la biblioteca.
Recordemos que este instituto generó una serie de movilizaciones reclamando la construcción de marras, pidiendo por la presencia del Ministro José Ariza, que finalmente no se animó a venir, y la inmediata normalización académica.
En aquellos días preelectorales, los ánimos del estudiantado y de algunos docentes y administrativos estaban bastante caldeados, y mucho motivados por cuestiones políticas, a juzgar por el tono y contenido del discurso, y de los personajes que alentaban las casi violentas y ruidosas marchas que al final se suspendieron por pedido de los alumnos que preferían rendir para terminar sus carreras o su año lectivo.
La llegada de Corpacci, lejos de apaciguar los ánimos de los revoltosos, generó que éstos exigieran “un papel firmado” como garantía de que la obra se construiría, lo que de hecho constituyó un verdadero atropello institucional, con todo lo que ello significó en su momento.
El atraso del que hizo mención el ingeniero, y a juzgar por los comentarios que se escuchan aquí y allá, podría generar una nueva ola de protestas que, por imperio de la falta de compromiso por parte de la empresa constructora y del enfrentamiento político del Intendente Páez (Según dicen es él quien alienta estas movidas, con claros objetivos partidarios), pondrían nuevamente en vilo a la comunidad de estudiantes que quieren estudiar. La situación en realidad es muy delicada y un par de semanas de atraso, podría desencadenar la renovada protesta.
Sería bueno para la salud social y educativa de Andalgalá, que los responsables de esta concreción, dejen de pensar en vacaciones en Cancún para cumplir con sus obligaciones por las cuales les paga el estado y la primera mandataria depositó en ellos la correspondiente confianza.
Según Bono, las condiciones están dadas para que se concluya, no se explica los por qué del atraso, ya que tienen materiales, insumos, mano de obra y todo en regla.
Sin dudas, se trata de una cuestión de compromisos.