Más ayuda para las familias damnificadas de Siján

A medida que pasan los días después del fatídico jueves 23 de enero de 2014, noche en la que un fenómeno natural conocido como alud, arrasó con codo lo que se encontró a su paso en las localidades de El Rodeo y Siján, hay numerosas muestras de solidaridad.
martes, 28 de enero de 2014 10:38
martes, 28 de enero de 2014 10:38

Sin dudas existieron pérdidas materiales que hasta ahora resultan incalculables, porque solo en pocos minutos familias enteras vieron como este fenómeno natural se llevaba el esfuerzo y el sacrificio de toda una vida.

En la jornada del lunes por la tarde, fueron entregados 100 paquetes de polenta de medio kg, 100 kg de azúcar, 100 cajas de fósforos, 240 litros de leche larga vida, 72 paquetes de fideos de medio kg, 48 puré de tomate de 520 grs., 36 litros de lavandina, 85 sachet de detergente por 135 cc, 250 velas, 84 paquetes de galletas y 96 latas de picadillo.

Los habitantes de este tranquilo pueblo todavía siguen sin agua potable, el servicio de energía eléctrica fue restablecido en un 70%, en forma paulatina algunos comercios comenzaron a abrir sus puertas luego de días de trabajo para terminar de sacar el lodo que ingreso hacia sus propiedades.

Productores de vid por donde pasó el alud sus fincas fueron tapadas, lo mismo ocurrió con las verduras, citrus, alfalfa, maíz, etc. También se arruinaron los alambiques en los que se fabricaban vinos y aguardientes. Toda la posibilidad de generar trabajo y expectativas de producción para la población quedaron sepultadas bajo más de un metro de barro y piedras.

Un total de 191 familias resultaron damnificadas por el alud, de las cuales 55 familias están en estado crítico, 18 de ellas perdieron todo (vivienda, electrodomésticos, mobiliario, producción agropecuaria etc.) 32 viviendas quedaron llenas de lodo.

En la Capilla Santa Rosa de Lima en Siján (Dpto. Pomán), desde el momento mismo de la tragedia, se encuentran trabajando jóvenes de distintas edades, que pertenecen a la comisión pro Templo, grupo juvenil, bomberos voluntarios y vecinos de la mencionada localidad y pueblos vecinos.

Ellos se autoconvocaron y desde las primeras horas junto con las familias damnificadas se pusieron a trabajar para brindar la ayuda necesaria a quienes mas lo necesitaban. Recibieron donaciones de todo tipo y la solidaridad de miles de catamarqueños y argentinos no tuvo fronteras. Los bolsones se preparan para dos o tres días y se tiene en cuenta la necesidad de cada familia, ya sea de alimentos, ropa, calzado, elementos de limpieza etc.

Las historias de vida de estos pobladores se resumen  en años de esfuerzo y sacrificio para levantar sus viviendas y fincas destinadas a la producción agropecuaria. Todavía a varios días del fenómeno natural, no pueden salir del asombro y estado de shock al recordar lo que tuvieron que vivir la noche del jueves 23. Algunos de ellos de a poco se están reintegrando a sus hogares.

 

 

 

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