Es común en el Banco Nación, las quejas, lamentos y esperas interminables para poder utilizar los cajeros automáticos que ante el mínimo bajón, se apagan y la gente se queda estupefacta y con mucha bronca.
Por estos días, es común que en el centro de la ciudad, las personas huyan despavoridas ante el estruendo de los grupos electrógenos, recurso al que se debió recurrir para evitar que se corte la cadena de frío de muchos alimentos.
En realidad, la energía no se corta como otros años, en la anterior gestión, pero la fuerza de la electricidad no alcanza para el funcionamiento de computadoras, cajeros, cámaras, alumbrado público a pleno y demás.
La gente coincide en que, al margen de que el consumo se ha incrementado por la cantidad de acondicionadores, la empresa provincial de energía debería invertir más en infraestructura, solamente para brindar un servicio como la gente y evitar el enojo colectivo que puede acarrear serias consecuencias.