viernes, 3 de enero de 2014
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Tradicionalmente, a las doce de la noche, luego de los brindis y saludos, la población ponía en práctica una especie de competencia para ver quién utilizaba más y mejores elementos de pirotecnia como un modo de celebrar la llegada de nuevo año.
En esta oportunidad, será por la “mishiadura” provincial, o por la campaña de las redes sociales velando por la salud de los animales domésticos, el micro festival de pirotecnia duró escasos cinco o diez minutos, retornando al silencio habitual de la noche andalgalense.
Naturalmente, los más perjudicados fueron los expendedores de estos elementos que de distinta manera manifestaron su desilusión ante la escasez de las ventas, contraria a las expectativas generadas, justamente en la tradición.