Posterior a esos eventos sociales, el jefe comunal decreta
asueto para el día siguiente, por lo que nadie trabaja ese día, y algunos
servicios básicos se resienten de manera notable y como consecuencia de ello, y
de la irresponsabilidad de los vecinos, la ciudad se llena de basura que no fue
recogida por los trabajadores en descanso.
En estos momentos, la ciudad muestra una importante
acumulación de basura en varias esquinas
y lugares céntricos, lo que se agrava por la acción predadora de los pereros
vagabundos.
Hubiera sido bueno que el Municipio hubiera planificado la
presencia de una guardia mínima, al menos para la prestación de este
fundamental servicio que hace a la salud y al bienestar de los andalgalenses,
que no terminan de asumir que en casos
como éste, las responsabilidades son compartidas.