Luego de siete décadas, la gente ha comenzado a notar que
los especímenes no lucen la lozanía que los caracterizó, ya que según el
testimonio de los que saben, los árboles han sido atacados por un extraño hongo
que deteriora sus hojas y ramas, produciendo el "amarilleo” prematuro con serio
riesgo de que se sequen, si la infección llega a las raíces.
Varios intendentes y entendidos han opinado sobre el
particular y nadie ha acertado con un diagnóstico certero ya que se secaron
varios, y varios están en ese proceso, lo que preocupa mucho a la gente, porque
estos árboles ya no son del intendente de turno, sino son considerados como
patrimonio comunitario, aunque la obligación de cuidarlos, recae
irremediablemente sobre el Municipio, que, al menos en esta gestión anodina y
estéril,
Sería bueno que las autoridades asuman su responsabilidad
específica y convoque a especialistas en el tema, para evitar que otro cadáver
vegetal se exhiba en ese paseo público central.