Acciones por la carpocapsa en El Potrero

Andalgalá © Debido a la localización de gusanos llamados carpocapsa, se continúa realizando las aplicaciones con los insecticidas adecuados, la Delegación local de Agronomía de Zona a cargo de José Luis Sacchetti, para evitar su proliferación, fumigación que se realizará en forma rotativa en todas las plantaciones de los distritos y del centro.
miércoles, 5 de noviembre de 2014 08:25
miércoles, 5 de noviembre de 2014 08:25

La carpocapsa o polilla del manzano (Cydia pomonella) es una especie de lepidóptero ditrisio de la familia Tortricidae.

Es muy conocido en agricultura ya que sus larvas son gusanos comunes de la manzana. Nativa de Europa fue introducida en Norteamérica, donde se convirtió en una plaga habitual de los manzanos, alcanzando gran dispersión mundial. También ataca pera, ciruelo, nogal y otros árboles frutales. Su larva es conocida con el nombre popular de "gusano de la manzana".

El adulto de C. pomonella es grisáceo y rayas de color del cobre en alas, su envergadura es de unos 17 mm. La hembra pone huevos en los frutos y las hojas. La larva tiene cabeza negra y cuerpo dorado, atacando las frutas inmediatamente tras la eclosión. La larva se introduce en la pulpa, comiendo de ella durante unas tres semanas, luego sale de la fruta para invernar y empupar.

La carpocapsa pasa el invierno escondida en forma de larva cubierta con un capullo de seda debajo de la corteza de los árboles, en la resquebrajadura de postes, entre la leña o entre las tablas de los cajones. Cuando termina el invierno se transforma en pupa, para luego convertirse en mariposa. El ciclo de este insecto se produce fundamentalmente en los frutales de pepita y nogales. Los daños en manzana y pera se producen durante la fase de larva.

Los primeros síntomas de la presencia de carpocapsa se manifiestan como mordeduras en la epidermis del fruto. Luego se produce la penetración en la manzana y, finalmente se dirige hacia las semillas. Una vez que se ha alimentado sale al exterior abriendo una nueva galería.

El ingreso de la larva en el fruto puede advertirse por las mordeduras presentes en la epidermis, asimismo se forman círculos rojizos alrededor del orificio de entrada que permiten detectar la presencia de la carpocapsa.

Las larvas bien desarrolladas se descuelgan del fruto con un hilo de seda para buscar un refugio. Algunas entran en diapausa hasta la primavera siguiente, el resto se transforma en pupa y luego en mariposa. Estas últimas, copulan y dan inicio a la segunda generación que repetirá el ciclo una vez más dando origen a la tercera generación de la temporada que, usualmente y debido a las temperaturas del mes de marzo, es la última en la región norpatagónica.

La carpocapsa (Cydia pomonella) es una plaga cuarentenaria de gran importancia económica para la Argentina. Atacalos frutos de pepita como la manzana, pera, membrillo y a los nogales de las regiones de cuyo y del noroeste argentino.

La carpocapsa es la plaga más importante en frutales de pepita, no sólo por las pérdidas directas que provoca en la economía regional, sino también por los límites que impone al acceso a nuevos mercados como al comercio con los destinos

Los frutos atacados pierden valor comercial y no son aptos para su conservación en frío. Los frutos picados son rechazados en el comercio internacional, en especial por países donde la carpocapsa es considerada plaga cuarentenaria, como por ejemplo la República Federativadel Brasil. Estos frutos pueden ser encaminados para el consumo en fresco del mercado local o a la industria (jugos o sidra).

Por las características biológicas de esta plaga, Sacchetti considera que es el momento oportuno para combatirla, apoyando una vez más a los productores andalgalenses.