A ello debe sumarse que la planta de tratamiento construida
en el sur de la ciudad, se encuentra literalmente sin uso, y el monte está
cubriendo la superficie que costó millones al erario, tal como alguna vez lo
consignáramos en este medio.
Como es natural en estos casos, alguna parte de las aguas
servidas van a esos piletones, agua inmunda que se filtra por todos lados y que
destruye la maleza y los animales que toca.
En este cuadro de situación, algunos funcionarios aún se
preguntan acerca de la competencia de esta obra de infraestructura y se tiran
la pelota unos a otros, mientras el servicio de cloacas es realmente malo.
Sería bueno que desde la provincia se adopten las medidas
pertinentes acerca de la administración, y sobre todo del funcionamiento de
este enorme foco infeccioso, para esta estructura que debe ser de tratamiento
de líquidos cloacales, cumpla su verdadera función.
Mientras esto se define, el aire y la tierra son realmente
nauseabundos y a nadie se le mueve ni un pelo.