Estuvieron presentes el Secretario de Estado de Deporte de
la provincia, Prof. Maximiliano Brumec,
Numerosos niños de equipos de fútbol con sus uniformes,
niñas de hockey y jóvenes de rugby, ciclistas ingresaron al templo antes de la
celebración con pancartas distintivas, para decirle presente a
En el inicio de su homilía, el Obispo destacó que "en este
cuarto día de la novena en honor a nuestra Madre del Valle hemos puesto nuestra
atención en la alegría que debería producir en lo profundo del corazón el
Evangelio, es decir, el hecho de haber conocido y vivir de acuerdo a las
enseñanzas y los ejemplos de vida que nos proporciona Jesucristo, el Hijo de
Dios encarnado, muerto y resucitado, en orden a la salvación de la especie
humana”.
En orden a ello, dijo que "los textos de
Finalizada
TEXTO COMPLETO DE
Queridos devotos y peregrinos:
En este cuarto día de la novena en honor a nuestra Madre del Valle hemos
puesto nuestra atención en la alegría que debería producir en lo profundo del
corazón el Evangelio, es decir, el hecho de haber conocido y vivir de acuerdo a
las enseñanzas y los ejemplos de vida que nos proporciona Jesucristo, el Hijo
de Dios encarnado, muerto y resucitado, en orden a la salvación de la especie
humana.
Antes de
proseguir, doy la bienvenida a los alumbrantes de esta celebración: hermanos
que representan el ámbito del Deporte, clubes, federaciones, asociaciones
automovilísticas y los que integran la cámara, sindicato y empleados de
Comercio. Que
Los textos
de
Por medio
del profeta Isaías, seis siglos antes, Dios mismo anuncia su presencia
recreadora en el mundo que la efectuó como descendiente del querido rey David:
"Saldrá una rama del tronco de Jesé (padre de David) y un retoño brotará de sus
raíces” (Is 11,1)… Y, "aquel día, la
raíz de Jesé se erigirá como emblema para los pueblos: las naciones la buscarán
y la gloria será su morada” (Is 11,10).
¿Qué les
parece, podríamos afirmar, siquiera estimativamente, que los aquí presentes y
el resto de los catamarqueños tenemos la convicción y que obramos en
consecuencia de esta verdad predicha por Isaías de que en todo reconocemos,
buscamos y servimos a Jesucristo y de que Él es el inspirador y moderador de
nuestras decisiones y estilo de vida; más aún, de que Él es nuestra única
gloria?
¿Aceptamos, con nuestra razón y con nuestro corazón, que sobre Él
"reposa el espíritu de sabiduría y de inteligencia, el espíritu de consejo y de
fortaleza, el espíritu de ciencia y de piedad, y que lo inspira el santo temor
del Señor” (cf. Is 11,2)? ¿Estamos
convencidos que "Él no juzga por apariencias ni decide por habladurías; que
juzga con equidad a los débiles y sentencia con rectitud a los pobres de país;
que hiere al violento con la vara de su boca y que hace morir al malvado con el
soplo de sus labios, porque la justicia y la verdad son el ceñidor de su
cintura” (cf. Is 11,3-5)?
¿O, como
dice el salmista: "Él libra al pobre que suplica y al humilde que está
desamparado. Él tiene compasión del débil y del pobre, y salva la vida de los
indigentes” (cf. Sal 71,12-13)?
Queridos
hermanos, no les quepan dudas que si esto fuera cierto, sería realidad la
metáfora usada por el profeta: "El lobo habitará con el cordero y el leopardo
se recostará junto al cabrito; el ternero y el cachorro de león pacerán juntos,
y un niño pequeño los conducirá, la vaca y la osa vivirán en compañía, sus
crías se recostarán juntas, y el león comerá paja lo mismo que el buey. El niño
de pecho jugará sobre el agujero de la cobra, y en la cueva de la víbora,
meterá la mano el niño apenas destetado. No se hará daño ni estragos en toda mi
Montaña santa, porque el conocimiento del Señor llenará la tierra como las
aguas cubren el mar” (Is 11,6-9).
En efecto,
amados hijos de
De esta
manera, cabríamos perfectamente en la oración de alabanza que Jesús, lleno del
Espíritu Santo elevó al Padre: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la
tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y
haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me
lo has dado Tú, Padre; y nadie sabe quién es tu Hijo, sino sólo Tú, Padre; como
nadie sabe quién eres Tú, Padre, sino Yo, tu Hijo y aquél a quien Yo se lo
quiera revelar” (Lc 10,21-22).
Por tanto,
en esta Santa Misa, los invito a que pidamos la gracia de internalizar esta
enseñanza de
¡¡¡Nuestra Señora del Valle!!! ¡¡¡Ruega por nosotros!!!