La misa fue concelebrada por los Pbros. José Antonio Díaz,
Rector del Santuario Mariano; Santiago Granillo, Responsable Diocesano de
El Paseo de
Durante su homilía, antes de adentrarse en la reflexión de
los texto sagrados, Mons. Urbanc se
refirió a este año dedicado de manera preferencial a los niños y adolescentes
expresando que "hoy se han hecho
presente niños y adolescentes, junto a papás y mamás u otros adultos que los
acompañan, para dar gracias a Dios por este hermoso y bastante provechoso año
pastoral que les hemos dedicado como Iglesia diocesana y, por cierto, con una
buena participación de organizaciones civiles y gubernamentales. Gracias a
todos los que se pusieron al hombro la tarea y bienvenidos, queridos niños y
adolescentes; el Señor y
Asimismo, destacó la labor de
Presentación de las propuestas del Congreso sobre Niñez y
Adolescencia
Luego del canto a
A continuación invitó a representantes de los grupos que
trabajaron en la preparación y concreción del Congreso sobre Niñez y
Adolescencia, llevado a cabo en el mes de septiembre, para entregar las
propuestas de acción al Obispo y a cada ámbito de trabajo.
Los niños homenajearon a
Para finalizar la celebración eucarística, el Señor Obispo
impartió la bendición y todos los presentes despidieron a
TEXTO COMPLETO DE
Queridos niños, adolescentes, devotos y peregrinos:
En este séptimo día de la novena en honor a nuestra Madre del Valle se
nos ha propuesto tomar conciencia que la presencia de los laicos en la sociedad
y en
Pero hoy
se han hecho presente niños y adolescentes, junto a papás y mamás u otros
adultos que los acompañan, para dar gracias a Dios por este hermoso y bastante
provechoso año pastoral que les hemos dedicado como Iglesia diocesana y, por
cierto, con una buena participación de organizaciones civiles y
gubernamentales. Gracias a todos los que se pusieron al hombro la tarea y
bienvenidos, queridos niños y adolescentes; el Señor y
Es un
deber de gratitud y reconocimiento destacar todo cuanto hizo
Acabamos de escuchar
¿Qué les parece? ¿Podríamos decir que pronto nuestra Iglesia
catamarqueña se volverá un vergel y que devendrá en lo sucesivo en un bosque
donde podamos encontrar toda clase de virtudes humanas y cristianas que
engalanen y sean la impronta de nuestra sociedad? (cf. Is 29,17).
¿Podríamos afirmar que, fruto de nuestro coherente vivir la
fe recibida en el bautismo, hemos logrado que muchos sordos por su indiferencia
están oyendo
¿Tenemos la tranquilidad de conciencia de que los más
indigentes, los que habitan la periferias físicas y existenciales y los
excluidos han sido amados por ustedes y hoy se pueden alegrar en el Señor? (cf.
Is 29,19).
¿Nos hemos empeñado por erradicar de nuestro corazón todo
tipo de prepotencias, insolencias, malas intenciones y maldades con las cuales
hemos cooperado para que se condene al inocente y se tiendan trampas para hacer
caer al justo; habiendo tomado conciencia que estas tropelías recaen
destructiva e irreparablemente sobre los niños y adolescentes? (cf. Is
29,20-21).
Ante esta
macabra y desesperanzadora realidad, el profeta Isaías, en nombre del Dios fiel
y misericordioso, invita al pueblo a ver lo que Él hace a favor de su pueblo,
como nosotros deberíamos reconocer lo que
¡Cómo no
esmerarnos en vivir con alegre coherencia para que nuestros niños y
adolescentes digan con convicción "El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién
temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré?... y lo único
que quiero es vivir en
Considero
que, quien más, quien menos, reconocemos ceguera en nuestra vida y por eso
hemos venido hoy aquí a pedirle a Jesús que queremos ver. E igual que a los ciegos que lo siguieron hasta su casa,
nos pregunta: «¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?» (Mt 9,28).
Ahora
bien, ¿tenemos intención de que Jesús nos cure la ceguera del corazón, su
dureza, su obstinación en la mediocridad, su apatía y falta de compromiso, la
falta de valoración de la amistad que Él nos brinda, etc., para ser sanados y
vivir como hombres y mujeres nuevos que se comprometen en cambiar el mundo
según los criterios del Evangelio? ¿Queremos, en verdad, que Jesús nos abra los
ojos y que difundamos su amor y fidelidad por todas partes y a todas las
personas, sin miedo, recelos y componendas? (cf. Mt 9,30).
Le pidamos
a nuestra Bendita Madre del Valle, que nos guíe siempre a Jesús para que nos
cure, porque nos reconocemos ciegos que decimos ver, lo que nos lleva a una
vida de engaños, falacias y desatinos con los que malogramos la vida y los
sueños de nuestros niños y adolescentes, de modo que, con alegre esperanza, nos
aboquemos a convertirnos a Él de corazón.
¡¡¡Nuestra Madre del Valle!!! ¡¡¡Ruega por nosotros!!!