El amor a la Virgen pasa por servir a los demás

Si el buen humor fuera un servicio (lo es), Julio Enrique Jaime, de Yerba Buena, tendría el cielo ganado. “¡Hace dos meses he perdido a mi esposa!”, le dice a los gritos a doña Beba que lo recibe con un abrazo en la posta del peregrino de la comuna El Sacrificio, en Alberdi.
lunes, 8 de diciembre de 2014 14:25
lunes, 8 de diciembre de 2014 14:25

-"¡No me diga! ¡Qué ha pasado don Jaime!”

- "No va creer: ha pasado un camión justo por frente de la casa, cuando ella iba saliendo, y bueno ... el tipo le ha abierto la puerta y ella ha subido nomás!”, dice despertando la risotada de doña Beba Juárez, la delegada comunal.

Ella misma cocina junto con otros ayudantes para los 800 peregrinos que pasan a toda hora. Les sirve guisos "hasta el borde”, sopa, estofado, mazamorra, ensalada de frutas y arroz con leche. Todo eso gratis, además de una siesta a la sombra de una morena en colchones tirados sobre la tierra desnuda.

"¿Cómo va a seguir caminando con todo lo que ha comido, don Jaime?”

- "Vamos a ir rodando nomás”, bromea este empleado público que saca licencia para ir a peregrinar.

Lleva cartas de vecinos y una bandera argentina con la estampa de la Virgene intenciones escritas de puño y letra por compañeros de trabajo y amigos. Jaime jamás pide para él, es un mensajero de los demás.

Él no necesita pedirle nada a la Virgen, Ella conoce bien su corazón.

Fuente: La Gaceta