HISTORIAS DE FE POR LA VIRGEN DEL VALLE

A pesar del dolor de la pérdida, la fe sigue intacta

Este lunes 8 de diciembre es un día especial para miles y miles de peregrinos que cada año renuevan su fe viniendo a Catamarca a cumplir con sus promesas y a pedirle a la Morena del Valle por sus familias. Una historia que hace estremecer por el dolor de la pérdida y por la fe intacta.
lunes, 8 de diciembre de 2014 10:57
lunes, 8 de diciembre de 2014 10:57

Comenzó a peregrinar hace 24 años, cuando nació su único hijo varón, Jorge. Estaba tan feliz que cada año volvía a Catamarca, caminando, para agradecerle a la Virgen del Valle por ese don con que lo había bendecido.

Cuando Jorgito se hizo muchacho, se sumó a la fatigosa travesía de su padre. Ambos caminaban por la ruta bajo las estrellas, junto con otros amigos que había conocido por el camino. El rito se repetía todos los años. "Cómo le gustaba hacer bromas! ¡Era como un niño!”, dice sin poder resignarse Julio Cuello, de 60 años.

Hace tres meses, el 8 de septiembre, la moto en la que Jorge volvía de trabajar patinó en la avenida Aconquija y él salió despedido. "Hacía dos meses que estaba en pareja”. Este fue el viaje más doloroso de su vida.

El camino ahora está lleno de recuerdos, anécdotas y lágrimas. Los comparte con su amigo Jesús Ríos, que solía ir con Jorge. Una parte del joven va con ellos: su mochila y la ropa que no alcanzó a usar en este viaje.

Una bandera con el rostro de su hijo y los nombres de toda la familia, incluida la de su mujer por dos meses, lleva el padre como estandarte en esta peregrinación larga y silenciosa.

Todo quedará a los pies de la Virgen, en el mismo lugar donde él y su mujer dejaron a su único hijo varón, hace 24 años.

Fuente: La Gaceta