Comenzó a peregrinar hace 24 años, cuando nació su único
hijo varón, Jorge. Estaba tan feliz que cada año volvía a Catamarca, caminando,
para agradecerle a
Cuando Jorgito se hizo muchacho, se sumó a la fatigosa
travesía de su padre. Ambos caminaban por la ruta bajo las estrellas, junto con
otros amigos que había conocido por el camino. El rito se repetía todos los
años. "Cómo le gustaba hacer bromas! ¡Era como un niño!”, dice sin poder
resignarse Julio Cuello, de 60 años.
Hace tres meses, el 8 de septiembre, la moto en la que Jorge
volvía de trabajar patinó en la avenida Aconquija y él salió despedido. "Hacía
dos meses que estaba en pareja”. Este fue el viaje más doloroso de su vida.
El camino ahora está lleno de recuerdos, anécdotas y
lágrimas. Los comparte con su amigo Jesús Ríos, que solía ir con Jorge. Una
parte del joven va con ellos: su mochila y la ropa que no alcanzó a usar en
este viaje.
Una bandera con el rostro de su hijo y los nombres de toda
la familia, incluida la de su mujer por dos meses, lleva el padre como
estandarte en esta peregrinación larga y silenciosa.
Todo quedará a los pies de
Fuente: La Gaceta