Padres desconfiados acompañan a sus hijos a clases de catequesis

Andalgalá © Luego de los acontecimientos que son de dominio público y que tienen como protagonista excluyente al ex párroco Renato Rasgido, sobre quien pesa una denuncia efectuada por la madre de un joven presuntamente abusado por el prelado, y una notable corriente de animadversión, muchos padres han decidido acompañar a sus hijos a las clases de catequesis que se dictan en las aulas parroquiales.
lunes, 21 de abril de 2014 08:47
lunes, 21 de abril de 2014 08:47

Los padres argumentan que "por las dudas”, acompañan a los niños para saber qué se les enseña y sobre todo, quién les imparte la letra del Catecismo.

Lo relatado genera una situación bastante irregular, o al menos atípica ya que en la comunidad de Andalgalá nunca se ha dudado de la honestidad de los sacerdotes y, más allá de las metodologías aplicadas, lo de Rasgido ha marcado un evidente quiebre en la feligresía que se lamenta profundamente, mucho  más después de las declaraciones radiales del sacerdote Facundo que aseguró que tenían orden de "actuar como si nada hubiera pasado”, insinuando que "algo había pasado”, tal como lo interpretó la masa de oyentes de la radio, lo que se potencia con la desaparición del acusado que no dio más señales de vida y se extendió un manto de misterio e intriga sobre su figura asegurando que "está muy cerca”, que "va a venir muy pronto”, que "ya viene en estos días” y que "nos dijo que se debe terminar la canchita” y tantas aseveraciones más que solamente contribuyen a deteriorar aún más su deteriorada figura.

Mientras los padres siguen cuidando a los niños en la catequesis, la iglesia está cada vez más destruida,  no hay sacerdote responsable de esta parroquia, los católicos buscan contención en iglesias protestantes, el Obispo Urbanc mira para otro lado ante esta situación de escándalo provincial, la  justicia espera la llegada de Rasgido para tomarle declaración y determinar los pasos legales a seguir, ya que hasta el momento, solamente hay una denuncia estancada, una madre preocupada y muchos católicos que espera  respuestas.

Lo cierto y honesto es asegurar que hasta hoy, no hay causa ni condena judicial, pero si, duda social, que no es poco. Lo más grave es que la comunidad católica de Andalgalá se siente ninguneada ante el pertinaz silencio de la jerarquía eclesiástica de Catamarca.

Comentarios