Los padres argumentan que "por las dudas”, acompañan a los
niños para saber qué se les enseña y sobre todo, quién les imparte la letra del
Catecismo.
Lo relatado genera una situación bastante irregular, o al
menos atípica ya que en la comunidad de Andalgalá nunca se ha dudado de la honestidad
de los sacerdotes y, más allá de las metodologías aplicadas, lo de Rasgido ha
marcado un evidente quiebre en la feligresía que se lamenta profundamente,
mucho más después de las declaraciones
radiales del sacerdote Facundo que aseguró que tenían orden de "actuar como si
nada hubiera pasado”, insinuando que "algo había pasado”, tal como lo
interpretó la masa de oyentes de la radio, lo que se potencia con la
desaparición del acusado que no dio más señales de vida y se extendió un manto
de misterio e intriga sobre su figura asegurando que "está muy cerca”, que "va
a venir muy pronto”, que "ya viene en estos días” y que "nos dijo que se debe
terminar la canchita” y tantas aseveraciones más que solamente contribuyen a deteriorar
aún más su deteriorada figura.
Mientras los padres siguen cuidando a los niños en la
catequesis, la iglesia está cada vez más destruida, no hay sacerdote responsable de esta
parroquia, los católicos buscan contención en iglesias protestantes, el Obispo
Urbanc mira para otro lado ante esta situación de escándalo provincial, la justicia espera la llegada de Rasgido para
tomarle declaración y determinar los pasos legales a seguir, ya que hasta el
momento, solamente hay una denuncia estancada, una madre preocupada y muchos
católicos que espera respuestas.
Lo cierto y honesto es asegurar que hasta hoy, no hay causa
ni condena judicial, pero si, duda social, que no es poco. Lo más grave es que
la comunidad católica de Andalgalá se siente ninguneada ante el pertinaz
silencio de la jerarquía eclesiástica de Catamarca.