Sin embargo, los andalgalenses siguen pensando que el
Gobierno de Catamarca sigue en deuda con este pueblo ya que no ha encarado
obras de infraestructura, a la altura de las expectativas que se habían cifrado
en el gobierno de Lucía Corpacci.
Se sabe que la construcción del nuevo hospital se realiza
con fondos aportados por la empresa Minera Alumbrera, y el resto de los movimientos
son encarados por el municipio con fondos de regalías mineras
Entre las prioridades, se puede mencionar, el inmediato
reinicio de la construcción de la escuela especial N° 2, iniciada durante la última
etapa del gobierno de Brizuela del Moral y que ahí quedó, como mudo e
incuestionable testigo de la desidia de los funcionarios y en franco perjuicio
de una activa comunidad educativa que trabaja hacinada en un local alquilado.
Otra de las obras prioritarias es el edificio del IES
Andalgalá que se construye a media máquina "por razones presupuestarias”,
presentando en estos momentos, un estado imposible de ser utilizado, por lo inhóspito
del terreno y por la carencia de estructuras, sin que nadie haga "mea culpa”.
Otra es el inicio de la refacción de la iglesia parroquial que
fue ordenado por la Gobernadora y en el mismo sentido se rubricó un convenio
con el Obispado de Catamarca, y sin embargo nadie se movió y la estructura es,
más allá de las cuestiones religiosas y sociales, un verdadero peligro para la
población.
Lo que hace Jorge Mamaní está muy bien porque ayuda a las instituciones
en cuestiones coyunturales, pero sería bueno que el Ministerio de Obras
Públicas elabore un plan de trabajo
viable para Andalgalá, que viene sufriendo el desprecio de varios gobernadores
de turno.