Lo que sí se explica y justifica la gente es gran deterioro
de los vehículos del hospital, de su enorme desgaste y abultados gastos de combustible
y viáticos (que tardan años en pagarse a los choferes y enfermeras), lo que
conduce irremediablemente a pensar que las emergencias graves son demasiadas,
casi diarias en Andalgalá, los profesionales no tienen ganas de trabajar o el
Ministerio no envía los insumos necesarios para solucionar estos casos.
Sea como fuere, la comunidad tiene cifradas esperanzas en
que con la puesta en funcionamiento del nuevo hospital donado por Minera Alumbrera,
las derivaciones se limitarán al mínimo indispensable ya que se supone el
nosocomio estará dotado de todo lo necesario para evitarlas.
Pero no falta el descreído que piensa y dice: "habría
que verlo..." y acaso sus razones tenga.