Fue la noche del sábado 10 de mayo en la sala Javier
Villafañe del Pabellón Amarillo del predio ferial de Palermo.
Al dar la bienvenida a los presentes, la secretaria de
Cultura, Patricia Saseta manifestó que se puso "especial énfasis en estas
producciones –editadas por el área con el aporte del CFI- en la seguridad de
estar rescatando un patrimonio muy valioso de nuestra provincia”. Y destacó la
labor investigativa de las autoras, tanto la de Pernasetti y Ferré -que
rescataron las historias de vida y de cocina de mujeres de Belén-; como el
minucioso trabajo de recopilación de recetas realizado, en su tiempo, por la
profesora Elvira Canil, que diera lugar a un libro con el generaciones de
catamarqueños aprendieron a cocinar.
Quien tuvo a su cargo la presentación fue Patricia Aguirre,
antropóloga especializada en temas de alimentación, investigadora y docente en
distintas unidades académicas. Aguirre destacó la importancia de estas
publicaciones que dan cuenta de ese "patrimonio vivo” que es el acto de cocinar
y de cocinar con modos e ingredientes, en muchos casos, de orígenes antiquísimos.
"Al recoger el patrimonio gastronómico de nuestros lugares,
estamos recogiendo nuestra identidad. La identidad alimentaria es parte de la
identidad general de un pueblo y quizá la que más perdura”, dijo al tiempo que
destacó la gran labor de investigación realizada por las autoras, al lograr
mostrar cómo la comida está en la base de las relaciones sociales y, en
definitiva, "se funde con la vida”.
Al presentar, junto a las autoras, "Inventario de Sabores”
Aguirre se maravilló de haber encontrado en el libro "diamantes” –dijo- como la
persistencia en distintos pueblos de Belén de modos de obtención y preparación
de la comida que ya están prácticamente desaparecidos en el mundo. Por ejemplo
el uso de alimentos de recolección para cocinar, el enterrado como modo de
cocción y el tostado de los cereales o granos.
Por su parte Celia Sarquís, directora provincial de
Bibliotecas y Archivos presentó la reedición de "La cocina catamarqueña”, libro
de la profesora Elvira Canil que reúne más de 200 recetas de comida
tradicional, que la investigadora fue recogiendo a lo largo de toda una vida
dedicada a la docencia.
Esta obra estaba agotada hacía tiempo y, sin embargo, era
muy requerida en los distintos eventos literarios de Catamarca o de los que
participaba la provincia. Por eso, comentó Sarquís, se apostó a su reedición,
esta vez en un formato y una calidad que hacen justicia con el rescate del
patrimonio gastronómico catamarqueño que realizó en vida esta mujer,
perteneciente a una tradicional familia catamarqueña.
Una de las sobrinas de Elvira recibió en representación de
la familia Canil un ejemplar de la nueva edición de "La cocina catamarqueña”.
Concluida la presentación formal, se dio paso a la
degustación de mote, vino y nueces confitadas que todos los presentes
recibieron y disfrutaron en la misma sala. Otra vez, la comida se convirtió en
un puente que permitió el reencuentro de residentes catamarqueños en Buenos
Aires y que convocó a personas interesadas en la gastronomía y la cultura
popular.