La noche del 16 de octubre del año pasado, los jugadores de
San Lorenzo de Almagro y de Arsenal de Sarandí salieron al césped de la cancha
del Estadio Bicentenario, en Catamarca, para jugar la final de la Copa
Argentina. Se formaron junto con los árbitros y la voz del estadio anunció que
se cantaría el Himno.
Para sorpresa de todos, los primeros acordes de la bella
composición nacional fueron acompañados por una letra desconocida, en la voz
del cantante Alberto Harón. Jugadores, comentaristas, relatores y más de un
periodista giraron la cabeza para ver qué estaba pasando. Harón, que además es
profesor de música, estaba cantando la introducción del Himno Nacional
Argentino, una composición "perdida”, olvidada para gran parte de la gente en
el país pero conocida en Catamarca. Y que ahora intentan rescatar.
En cualquier evento deportivo en el que juegue un equipo nacional
vistiendo la celeste y blanca, cuando se canta el Himno por lo general sólo se
toca la introducción, que en la composición original de López y Planes y Blas
Parera (además de las modificaciones que le realizó Juan Pedro Esnaola) no
tiene letra. Quizás por una herencia de la selección de rugby, Los Pumas, ahora
esta introducción instrumental es acompañada en los estadios por un tarareo de
la melodía, con la letra "o”.
Pero desde hace muchos años, en los colegios de las
provincias de Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero y otras, los alumnos
aprenden y cantan la introducción del himno nacional (ver La letra). La letra
es anónima, y se la conserva como tradición entre la gente desde hace por lo
menos seis décadas, según pudieron conocer los publicistas Martín Kaen y Matías
Sinay, ambos de la empresa Romero Victorica. Kaen es hijo de catamarqueños,
está radicado en Córdoba y desde que era chico, según recordó, escuchó que en
la escuela de su padre se cantaba esa introducción olvidada del Himno.
Con el afán de quien busca un impacto publicitario, viajaron
a Catamarca, donde hay colegios en los cuales la introducción se canta siempre
(como en el Colegio del Carmen), y donde para los alumnos es "raro” que cuando
suena el Himno no se cante esa parte, que la consideran mucho más linda incluso
que el resto más solemne que tiene la canción patria.
Los publicistas comenzaron a indagar, entrevistaron a
profesores de música, a historiadores, a periodistas, para conocer el origen de
esta letra. Nadie pudo confirmar dónde ni cómo nació. Sólo se comenzó a cantar
en los actos patrios con el mismo fervor que el resto de la letra "oficial”, y
los docentes no dejan de enseñarla, y los chicos no dejan de cantarla.
Kaen y Sinay armaron entonces un documental de unos pocos
minutos, hecho íntegramente en Catamarca (se llama La introducción perdida, y
se puede ver en YouTube) y lanzaron la propuesta "Cantemos el Himno” en un
sitio de Internet ( www.cantemoselhimno.com.ar ) en el que proponen simplemente
que esta letra, anónima y no oficial, pero también profundamente tradicional y
viva en la gente, se conozca en todo el país. El Mundial de Fútbol de Brasil,
que arranca en unas semanas, podría darles el empujoncito que necesitan. Sobre
todo si el Himno Nacional llega a sonar en siete partidos distintos.
Fuente: Clarín