En primer término, actrices de la comedia municipal,
dirigidas por Fernando Uro, pusieron en escena en el patio colonial del museo
un fragmento de "La casa de Bernarda Alba”, de García Lorca, con una
interpretación que se ganó el aplauso de todos los presentes.
El cantante Ru Inchausti también se sumó a la propuesta
artística, entonando canciones clásicas de la lírica, melódicas y hasta un
tango.
También se invitó a los presentes a recorrer la muestra
sobre Fray Mamerto Esquiú, habilitada para conmemorar durante mayo el mes de su
natalicio. A través de fotos, paneles, pequeños objetos y libros que reproducen
sus célebres homilías, se invita a conocer más de cerca al fraile franciscano.
La secretaria de Cultura, Patricia Saseta, celebró la gran
concurrencia de público en el museo y manifestó su deseo de que los museos
inicien una etapa "extramuros” que permita visibilizar su tarea en la comunidad
y, al mismo tiempo, se conviertan en espacios de circulación y apropiación de
parte de la gente.
Una semana de celebración
La celebración de los Museos se extendió a lo largo de toda
la semana que pasó.
Del lunes 12 al viernes 16, el Museo Folklórico Juan Alfonso
Carrizo, ubicado en el subsuelo de la Alameda, albergó un taller de coplas para
grandes y chicos que dictó la investigadora y cantora Sandra Sosa.
El viernes 16 quedó inaugurada la retrospectiva sobre el
escultor y pintor catamarqueño Hernando Dalla Lasta en el Museo de Bellas Artes
de la Provincia, que permanecerá abierta hasta el 14 de junio próximo en la
sede del museo, en San Martín 316.
El sábado 17 los festejos se trasladaron al Predio Ferial,
donde tiene sede el Museo de la Fiesta del Poncho. Allí, hubo ronda de folklore
con las voces de los hermanos Varela y los hermanos Rodríguez.
Esa noche, en la víspera del Día de los Museos, y como para
visibilizar estos edificios públicos, se realizó una iluminación especial de
los museos. Quienes hayan pasado frente a las sedes del Museo Histórico o el de
Bellas Artes habrán podido observar la variación de colores con las que se iban
iluminando, alternativamente, sus fachadas.
En el Museo del Poncho, en cambio, se optó por un busca
cielo, una luz que iluminaba el firmamento, buscando recordar a los transeúntes
que, en uno de los salones de ingreso al Predio Ferial, funciona durante todo
el año este museo que guarda la historia de la Fiesta del Poncho.