Desde febrero del año 2011, el templo parroquial de
Andalgalá se encuentra cerrado y abandonado a su suerte y a las inclemencias
del tiempo porque de la noche a la mañana aparecieron unas peligrosas grietas
en sus paredes, y profundos hundimientos en casi toda la superficie de sus
pisos.
Mucho se especuló con respecto a las causas del deterioro,
echaron culpas a la anterior gestión municipal y a la empresa CEOSA, sobre todo,
por la improlijidad con que manejó la obra de construcción de la red de cloacas
de la ciudad.
Lo cierto es que desde la misma iglesia parroquial se
pusieron muchas trabas para que se reconstruya, generando más y más ruinas, y
el robo, la destrucción y desaparición de muchos objetos pertenecientes al
patrimonio histórico del pueblo de Andalgalá sin que nadie haga nada por
impedirlo, ni siquiera la jerarquía eclesiástica, comprometida en sus propios
problemas de integración social.
La gobernadora Lucía Corpacci, dejó órdenes estrictas para
que de inmediato se realice la reconstrucción del templo, sin que nadie preste
atención a sus instrucciones y haga caso omiso al convenio rubricado.
A casi cuatro años del evento, el histórico edificio sigue
como entonces, o peor, ya que han sido muchas las lluvias y vientos que han
destruido aún más su estructura, mientras se espera que se destrabe la maraña
burocrática que impide la recuperación de la sede de la vida social y religiosa
de los andalgalenses.