domingo, 22 de junio de 2014
10:33
Muchas naciones reivindican la invención el fútbol: los italianos, y más en especial los florentinos, con el calcio, juego tadicional muy violento; los franceses, con la soule
(posible antecesor del fútbol y del rugby) que se jugaba también con
brutalidad. Pero es indudablemente Inglaterra la que vio nacer el juego,
al menos bajo su forma moderna.
El nombre aparece a fines de la Edad Media y se lo encuentra bajo la pluma de Shakespeare (en el Rey Lear, I, 4, el conde de Kent insulta al odioso intentendente, tratándolo de "vil jugador de football", antes de hacerle una zancadilla).
Pero es en las escuelas públicas prósperas y en las universidades donde se desarrolla, en el siglo XIX, el fútbol que conocemos. Los deportes son en ese entonces el pasatiempo favorito de la aristocracia, pero el futbol, entonces llamado football-associaton, se le escapará muy pronto a esa elite social, al revés que su variante, el rugby –originalmente llamado football-rugby- que seguirá siendo por mucho tiempo una actividad de la alta sociedad.
El avance británico
En 1857 es creado el primer club, el Sheffield Football Club. Le sigue, en 1863, la federación inglesa, bajo el nombre de Football Association. Está encargada de unificar el reglamento y organiza a partir de 1871 su Copa:
luego, en 1888-1889, el primer campeonato.
Entre tanto, el profesionalismo fue adoptado, desde 1885, no sin sucitar fuertes resistencias:
los clubes del norte y de las regiones mineras, en manos de
industriales, son partidarios convencidos, mientras que los del sur,
frecuentados por la elite más tradicional, se niegan durante varios
decenios a que se sea retribuido por lo que consideran es una diversión.
Sin embargo, el auge del fútbol será exponencial.
En 1901, la
final de la Copa, que se desarrolla en el centro deportivo de Crystal
Palace, ¡recibe unos 110.000 espectadores! A la de 1923, en ocasión de
la inauguración en el Empire Stadium de Wembley, se apretuajn 200.000
personas.
Por varios decenios Inglaterra tiene un solo rival: Escocia, contra
la cual disputa el 20 de noviembre de 1872, el primer partido
internacional oficial de la historia (0-0). Mientras que los ingleses
privilegiaban el driblear, heredado del duelo caballeresco, los escoceses practican el juego de pases que resulta mucho más eficaz y se difunde progresivamente.
Fútbol y revolución industrial
La difusión del fútbol sigue a los ingenieros y hombres de negocios británicos
empleados en los astilleros y puertos europeos, y luego en los
sudamericanos. También pasa a Suiza, país donde están implantadas
numerosas escuelas inglesas.
Los clubes fundados por los
británicos expatriados se abren progresivamente a los extranjeros, como
Nápoles o Génova, en Italia, o Le Havre, primer club francés (1872). Sus
colores "cielo y marino" son el fruto de un delicado compromiso entre
ex estudiantes de Oxford, que llevan todavía hoy las camisetas azul
oscuro (dark blue), y los de Cambridge, adeptos al celeste (light blue).
Progresivamente, esos clubes se abren a los "locales",
mientras que muchos aristócratas e industriales anglófilos crean los
suyos propios. Su estructuración sin embargo es más tardía, y en Francia
Jules Rimet jugará en ello un rol de motorizador.
El
primer partido internacional del equipo de Francia se disputa en
Bruselas, el 1º de mayo de 1904, contra Bélgica, y termina en empate, 3 a
3. La primera victoria francesa tiene lugar algunos meses más tarde,
contra Suiza, el 12 de febrero de 1905.
Los jugadores no gozaban entonces de las consideraciones de sus sucesores en la actualidad:
durante otro partido contra Bélgica, el arquero, Crozier, llamado bajo
bandera, ¡debe dejar el terreno de juego antes de que termine el partido
para regresar a tiempo a su regimiento! Si Francia puede resistir a
ciertos equipos continentales, no sucede lo mismo ante Inglaterra que en
1906 la bombardea 15 a 0, ¡y reincide en 1908 (12 a 0)!
Convencidos de su superioridad, los británicos se mantienen a distancia de las organizaciones internacionales que se van creando,
y boicotean la FIFA en 1920 para protestar contra la reincorporación de
Alemania y de Austria, luego contra el falso amateurismo practicado en
las Olimpíadas, de las que los jugadores profesionales no podían
participar.
La gran época británica se termina a los ojos del mundo en 1950,
cuando Inglaterra es vencida en la Copa del Mundo por Estados Unidos.
Por entonces hace ya tiempo que el fútbol no es más un asunto de
gentlemen de Oxford o Cambridge...
Fútbol y política
El fútbol, convertido en algunos decenios en el deporte más popular del planeta, fue muy pronto una apuesta nacional, política e ideológica.
Después
de que la FIFA admitiera entre sus miembros a Austria, Hungría y
Bohemia, ésta última fue excluida por presión de Viena. Es que en esa
época, austríacos y húngaros codirigían Austria-Hungría a expensas de
los eslavos y en particular de los checos de Bohemia. En cambio, los
integrantes del Reino Unido (Inglaterra, Escocia, Gales, Irlanda) habían
obtenido sin dificultad su afiliación a la FIFA desde 1910, prueba de
una mayor apertura de Londres a la diversidad política.
Por sugerencia de Jules Rimet, la primera Copa del Mundo
fue organizada en 1930 en Uruguay, lo que gustó a los sudamericanos.
Uruguay se honró al no reservar el juego sólo a los blancos (una de las
estrellas de su equipo, José Leandro Andrade, era negro).
En los
países totalitarios, el fútbol fue rápidamente recuperado por los
dirigentes. Empezó con Mussolini, que obtuvo con fórceps la organización
de la 2ª Copa del Mundo en Roma en 1934. El euqipo italiano no pudo
menos que ganar la Copa. En Francia, bajo la Ocupación alemana, el
deporte en general, y el fútbol en particular, se volvieron apuestas
ideológicas mayúsculas...
En 1954, los alemanes vieron en la
victoria milagrosa de Alemania el regreso de su país a la normalidad.
Mucho más tarde, en 1986, los argentinos gozaron con Maradona de una
revancha simbolica contra Inglaterra que los había humillado en la
guerra de Malvinas.
La
victoria de Francia en 1998, con un equipo multicolor
"black-blanc-beur" (negro, blanco, árabe), dio testimonio d ela apertura
del pueblo francés... sin por ello solucionar las dificultades de
integración de las minorías surgidas de la inmigración africana. Y en
2010 la organización del Mundial de Fútbol por primera vez en Africa, en la Nación arcoíris de Nelson Mandela, puso de relieve las promesas del continente negro.