La extensa fundamentación de la ordenanza contiene una serie
de datos históricos y anecdóticos en torno a la imagen del Santo Patrono, cuya
fiesta se celebra el 29 de junio, de la que compartimos algunos extractos.
"Se afirma que el santo guardador de las llaves del cielo
llegó a estos rincones montañosos mientras era trasladado por las huestes de
Domingo Carrizo y se negó misteriosamente a seguir viaje. Según relatos, el
animal que lo transportaba cayó a tierra y se negó a proseguir camino; dicen que
se empacó y no hubo manera de seguir camino. Según reza la historia, fue
aquella la razón por la que don Domingo Carrizo decidió, finalmente, hacer caso
a lo que le sugería sin dudas el santo y sentar la fundación en los restos del
antiguo "Fiambalao”, ya que allí cerca se encontraba la comandancia y el resto
de la población, moradores del antiguo chañar blanquito sito en la zona baja de
la región que por un alud se trasladan a la zona más elevada para mayor
seguridad, al resguardo de las corrientes provenientes del río Abaucán.
En aquel lugar elegido es realizada la construcción de una
capilla donde mora su imagen, coronada como el Patrono del pueblo de Fiambalá,
a partir del año 1770 hasta la actualidad”.
"Lo que hoy vemos de San Pedro no podría ser posible si
numerosas familias a lo largo del tiempo no hubiesen aportado su invalorable
cuota de apoyo y colaboración, para que el Santo Patrono no decayese jamás,
convencidas de que si el templo y su dueño feneciesen se hubiesen perdido
también el pueblo desde su esencia cristiana, apostólica y romana. Y han tomado
realmente con admirable vocación la misión de custodiar a San Pedro y su
templo. Tal vez fueron por eso las famosas fiestas que comenzarían a darse en
su honor cada 29 de junio, celebraciones tan populares y extensas que según los
memoriosos solían durar semanas enteras. Desde los lugares más alejados
llegaban familias y comunidades enteras para participar del culto a la alegría
y la fe en su honor”.
La imagen
"Su imagen pulcra y muy bien preservada, de fina moldura
articulada, sentada en un sillón colonial tallado en madera, traído con él
desde Bolivia. Nuestro santo viste la gala del Sumo Pontífice: túnica blanca
(alba), casulla y capa bordada con hilos de oro, tiene corona de plata o tiara
del color de la vestimenta, báculo (bastón), zapatos con hebilla de oro y calza
del N°22, en sus manos también lleva tres llaves de plata y pectoral (Cruz de
oro con piedras verdes). Su vestimenta se presenta en diferentes colores: rojo,
verde, morado y blanco, según el tiempo litúrgico. Su rostro refleja a un
hombre recio, trabajador, sufrido, que el tiempo ha dejado con su paso las
cicatrices de los años, su mirada cansada pero firme refleja la personalidad fuerte
y pujante que da a sus fieles seguridad, confianza y una gran fe a la hora de
realizar sus promesas. Los fiambalenses no en vano lo llaman el Santo
caminador, porque se le ha encontrado los zapatos gastados, que le son
cambiados durante las fiestas patronales; lo mismo puede ser verificado en
alguno de los pares que se encuentran en exposición, también en sus ropas se
han podido observar distintas especies de espinas que se encuentran en los
viñedos de la zona (abrojos, rosetas, cadillos, etc.) por lo que se presume
sale del templo para recorrer y bendecir las cosechas”.
La capilla, Monumento Histórico Nacional
"En el año 1941, la Capilla de San Pedro fue declarada
Monumento Histórico Nacional, debido a su relevancia histórica para Catamarca y
el país, hecho que abrió una nueva página de oro en el frondoso libro del numen
de estos pueblos del noroeste argentino. Desde entonces, la mirada de
visitantes comenzó a centrarse en nuestros pueblos, al amparo del antiguo
edificio, cuya presencia fue creciendo notablemente en las últimas décadas y
consta en los libros de registro que posee la sagrada casa, siendo en la
actualidad, el lugar histórico obligado de visita para cualquier habitante del
planeta que incursione en el distrito”.