Durante su homilía, Mons. Urbanc
expresó que "Santo Domingo tiene esa hermosa máxima que dice: ‘Hablar con Dios
o hablar de Dios o sino callarse’. Cuánto bien haríamos en el mundo si cada uno de nosotros habláramos de Dios o
con Dios, si cada uno estuviera convencido que lo que hablemos nazca de la
unión con Dios y del deseo de compartir a ese Dios que es nuestra vida que
transcurre en la presencia de Dios. Muchas veces no nos damos cuenta que si
Dios se olvidara de nosotros, desapareceríamos. Así como nadie habla del aire,
porque mientras está en los pulmones estamos todos contentos, ni nos ocupamos de agradecer y solo nos
ocupamos cuando se tiene la sensación de que falta; Dios es así como el aire,
que si no lo tienes, mueres, desapareces”.
Resaltando la figura de Santo
Domingo manifestó que "ha sido un hombre creyente, lleno de amor a Dios y
precisamente porque el amor de Dios estaba en su corazón se dedicó a
anunciarlo”, y se preguntó "¿por qué nos cuesta tanto a nosotros anunciar a
Dios? ¿Será porque no significa nada en mi vida? Pero cuando uno lo logra, y
esto es fruto de un camino, de una profunda vida de oración, de contemplación y
de recepción de los sacramentos, especialmente
Disfrutar de la ternura de Dios
En otro tramo de su predicación
rescató una parte del texto de Mateo capítulo 16, que "nos dice que todo aquel
que busque salvar su vida la perderá pero todo aquel que perdiera su vida por
el Evangelio, la ganará. Esto hicieron todos los Santos y también lo quieren
hacer las Monjas de este Monasterio en Catamarca. Cuántas veces escuchamos
decir: ‘Pobrecitas, dejaron el mundo para encerrase, debe ser tan tristes’. Eso
piensan los de afuera porque no saben lo
que es estar con Dios, lo que es el gozo de poder disfrutar de la ternura, del
cariño de Dios. Esencialmente uno deja todo para tener al Todo. Cuántas veces
nos enamoramos de una partecita del Todo. Santa Teresa decía: ‘No busquen los
consuelos de Jesús, búsquenlo a El’. Tenemos que poner empeño en buscarlo, ser
coherentes, estar dispuestos a dejar todo para ser felices. Cada bautizado
tiene que llevar a cabo la consigna de Jesús para que el mundo cambie
totalmente. Le pidamos a Santo Domingo que nos dé a nosotros el fervor
misionero que lo llevó a andar de pueblo en pueblo predicando a Jesús, orando y
atendiendo a los necesitados”.
La alegría que nace de la unión con
Dios
En la parte final de su homilía, el
Obispo enfatizó: "Dicen los textos históricos que Santo Domingo ha sido un
hombre muy alegre, de sonrisa permanente, sonrisa que salía de la paz, de la
unión con Dios. Entonces, que también nosotros logremos esa paz interior frente
a las adversidades .Que Nuestra Madre del Valle, bendiga abundantemente a las
queridas Monjas de este Monasterio y a todas las Monjas Dominicas extendidas en
todas partes del mundo, para que desde sus monasterios puedan ir siendo
lámparas que arden en la noche de este mundo y que orientan, dando fortaleza a
los que luchan y debaten en esta vida. Este es el servicio misionero que ellas
prestan, no porque no estén en la calle se piense que no misionan. La misión se
hace desde el corazón y desde la unión con Jesús, El también quiere escuchar a
esta Marías y quiere que estén a su
lado. Por estas Marías tenemos que orar para que sean muchas las mujeres que
estén dispuestas a querer enamorarse de Jesús, para que se queden siempre al
lado de El cumpliendo la tarea evangelizadora de
Al finalizar la celebración
eucarística, las Monjas invitaron a todos los presentes a compartir un brindis
fraterno.