Un barrio en el que los propios vecinos se juntaron y agasajaron a los niños

Los vecinos de los barrios situados en los alrededores de la Universidad Nacional de Catamarca, por iniciativa propia y con esfuerzo mutuo, en un clima acogedor y cargado de afecto y ternura, organizaron el domingo pasado un sensacional festejo por el Día del Niño.
jueves, 21 de agosto de 2014 12:19
jueves, 21 de agosto de 2014 12:19

El evento contó con la colaboración del propietario del local El Encuentro, Pedro Avellaneda, que gentilmente cedió las instalaciones para que se desarrolle el programa de actividades previsto.

Merced a la generosidad y el espíritu solidario de la propia gente, aportando cada uno lo que estuvo a su alcance, los chicos pasaron una jornada de plena algarabía, agradable, disfrutando y compartiendo juegos, pelotero, entretenimientos, bailes, canciones, golosinas, galletas, gaseosas y el tradicional chocolate con bollitos.

"La inquietud surgió de los propios vecinos, y con la participación y colaboración de todos ellos el evento se comenzó a planificar un mes antes; por suerte todo salió bien lo cual ha dejado a la gente muy contenta, porque de alguna manera ellos también se ponían a prueba en el desafío no solamente de ser impulsores de la iniciativa, sino responsables, protagonistas y ejecutores de lo que ellos mismos idearon”, comentó Avellaneda.

Dijo que "la jornada tuvo un doble efecto positivo, para los chicos, muchos de ellos de condiciones muy humildes, porque su día no pasó desapercibido, vinieron, se divirtieron y jugaron; y para los propios vecinos que demostraron, así mismo y a la sociedad en general, que se pueden hacer cosas sin necesidad de recurrir al tutelaje del Estado, ni esperar de nadie, únicamente con lo que cada uno aportó”.

Resaltó que "lo importante es que esto se hizo sin ningún tipo de interés, y quizá sea por eso que resultó más ameno, lindo y emocionante, porque el motor generador fue la actitud fraterna y solidaria de los vecinos”.

"Hubo gestos muy buenos”, cuenta Avellaneda, buscando resumir el correlato que existió entre la acción colectiva de la que formó parte y los valores que citó en su reflexión. En ese plano, situó en un punto alto a los jóvenes "que fueron los que más colaboraron, y que ellos participen es lo que más me alegró”.

Antes de despedirse, Avellaneda menciona que "la gente lo tomó como una buena idea, y no deja de ser un ejemplo de que cuando el barrio se mueve, se hacen cosas”.