Llevar el celular a todos lados se ha transformado en algo tan esencial como las llaves de tu casa. Incluso, a veces, hasta te preocupa menos si no tenés estas últimas que si te olvidaste del celu.
Lo cierto es que esta manía que tenemos de andar con el aparatito para todos lados no conoce de descansos. ¿O es que que la playa, pileta o río donde estás descansando no ves ningún teléfono móvil en las manos de alguna persona?
Claro, llevarlo a esos lugares conlleva el riesgo de que si estás muy cerca del agua, el aparatito caiga allí. Y comienza el drama. ¡¡¡Las fotos, los videos, la agenda....el teléfono!!!
Tranqui, no es el fin de mundo ni mucho menos, y si la caída fue breve, hay cosas que se pueden hacer para salvarlo.
* Lo primero: aunque parezca una obviedad, no te quedés paralizado, sacalo del agua y secalo cuanto antes con lo que encontrés. No te sirve la toalla mojada ni la remera húmeda donde te sentaste en el río. Tiene que ser algo seco: lo mejor es el papel, sea servilleta, rollo o higiénico.
* No lo prendas: con el segundo impulso del instinto sí hay que tener cuidado: si se apagó, lo peor que puedes hacer con el celular es intentar prenderlo, porque puede generar un corto circuito. Así que déjalo así. Y si no se apagó con la inmersión, apágalo.
* Sacale la batería y la tarjeta sim: precisamente, para evitar que los circuitos eléctricos funcionen, otra de las medidas que hay que tomar casi instantáneamente es quitarle la batería (y cualquier tipo de protector que tenga).
Una vez sin batería, es bueno secar con una servilleta por dentro. Y con mucho cuidado. Hay celulares que no permiten sacar la batería, como algunos Nokia y los iPhone. Con esos, apagarlo es suficiente.
También se recomienda quitarle la tarjeta sim y secarla.
* En lo posible, sacale el agua: sin ser demasiado agresivo, es buena idea tratar de sacarle el agua al dispositivo. Para eso se puede batir un poco, soplarlo o chupar las gotas de agua con una aspiradora.
Hecho esto, hay varias opciones sobre las que escoger. Por ejemplo, ponerlo en arroz.
En un recipiente seco, puede ser de vidrio o de plástico, mete el celular rodeado de arroz crudo. Cerralo y colocalo en un lugar seco, incluso uno donde le dé un poco de sol.
Después de unas 24 horas, abrilo e intentá prenderlo. La conocida teoría del arroz ha sido comprobada por varios blogs especializados.
Otra alternativa es la arena sanitaria o piedritas para los gatos, que está hecha para absorber la humedad.
Si no tenés a mano ni arroz ni esta segunda opción, también podés ponerlo al sol sobre una servilleta. No lo podés dejar mucho tiempo, porque el sobrecalentamiento puede dañar la pantalla.
Para evitar eso, es bueno ponerle un ventilador, que también ayuda a secarlo.
Otra, ponerlo en otro producto que absorba la humedad. Algunos blogs recomiendan otros productos en lugar del arroz. Entre ellos están el cuscús y los paquetitos de gel de sílice que vienen en algunos productos.
Cuando te sientas satisfecho y creas que se logró absorber la humedad, intenta prenderlo.Puede o no funcionar: mucho depende de cuánto se mojó y, sobre todo, qué chips dentro del teléfono se mojaron.
Esto, de nuevo, no es ciencia exacta. Es un acto de esperanza. Pero al menos lo intentaste, de acuerdo con lo que señala el blog de Tecnología de la BBC Mundo. Fuente: Día a Día.