La iluminación perimetral, las puertas automáticas, los
techos con filtraciones por todos lados, los jardines circundantes, los
sanitarios, las pircas finamente ordenadas y todo lo demás, que fue producto de
la depredación de los inadaptados de siempre, están mostrando a las claras, la
actitud negligente de esta gestión municipal, más ocupada en dilapidar el
dinero que legalmente pertenece a las nuevas generaciones que no contarán con
los recursos no renovables que genera la
actividad minera.
En pocos días, el edificio, aledaño al predio del Festival
de El Fuerte, será punto esencial en el evento, y mucha gente notará lo que
describimos y no podrá menos que criticar a Páez y su gabinete, absolutamente
aislado de las cosas que son de interés comunitario.
Realmente una vergüenza ajena para los que ven impotentes,
el desfachatado modo en que se administra la cosa pública.