Efectivamente, el cuerpo de bomberos voluntarios de
Andalgalá, fue creado con mucho trabajo y acaso demasiados sacrificios
personales por parte de sus pioneros, como los comandantes Acosta y Tapia, que
encararon con tenacidad y alto
patriotismo, la organización de los cuadros y la gestión para el equipamiento y
el parque automotor que hoy posee.
Ignorados por autoridades y aún por la comunidad misma, los
comandantes José Acosta y Miguel Tapia, desafiaron todos los obstáculos para
que la gente pueda tener este importante servicio, contando con efectivos que,
sin cobrar un sueldo, mantienen vivo el espíritu solidario durante las 24
horas, además de haber adoptado el estilo de vida que implica ser bombero.
Estos valientes están comenzando a ser reconocidos por la
población que los vio actuar en varias ocasiones, siempre dispuestos, con buen
ánimo y excelente estado físico, por lo que mucha gente reconoce tamaña obra y
está dispuesta a colaborar en lo que haga falta en aras de acrecentar la
vocación de solidaridad que ponen de manifiesto en cada acto.
Sería bueno que las autoridades provinciales y municipales
se hagan eco de las permanentes necesidades del servicio, y traten de ser más
generosos con estos hombres y con esta institución, más allá de la colaboración
de la comunidad.
Desde esta columna, felicitamos a los Bomberos Voluntarios
del Cuartel "Águilas de Fuego”, y les damos las gracias por los servicios
prestados la comunidad de Andalgalá,
augurando futuros éxitos y difundiendo acciones para el acrecentamiento de las
vocaciones para el servicio.