En el lugar se pueden apreciar rodados que, se supone por su estado de abandono, están desde hace varios años en el lugar y nunca fueron retirados por sus dueños.
Debido a los cientos de motocicletas, el galpón quedó chico hace rato, y los rodados son colocados a la intemperie, uno al lado del otro, en el predio donde está montado el Corralón.
Sin embargo, la cantidad de motos retenidas en los operativos continúa aumentando cada fin de semana, y el espacio se reduce a medida que pasan lo días.
Para retirar las motocicletas, sus dueños deben pagar por el traslado del rodado al Corralón; la estadía del mismo en el lugar y, por supuesto, la multa que originó la retención.
Por falta de dinero o por alguna otra razón, sus dueños dejan pasar días, meses, y hasta años, para retirarlas del Corralón. "En algunos casos ya ni les conviene retirarlas, porque es mucha la plata que deben pagar, quizá lo que cuesta una moto nueva u otra usada”, reconoció en trabajador del lugar.