Juan inició su relato recordando que "estaba cumpliendo el servicio militar, en el ex regimiento Areotransportado 17, cuando fue notificado que debía alistarme para participar de la guerra de Malvinas.
"La orden, era ir a la provincia de Córdoba, de donde fuimos enviados a Comodoro Rivadavia, al departamento Camarones, donde debíamos cubrir 400 kilómetros la costa Argentina, a partir de ahí, regresamos un grupo de soldado nuevamente a Comodoro Rivadavia, y recibimos la orden , que debíamos viajar a Las Malvinas, con 18 años y sin la instrucción de manejar un arma, solo con la noticia que se emitía, sobre, que la guerra se iba ganando, a partir de ese momento, perdí todo tipo de contactos con mi madre y familia de Valle Viejo.
Luego se viajo a Tierra del Fuego, en un avión Hércules, de donde se parte a Malvinas con tres intentos fallidos, ya que eramos detectados por las fuerzas inglesas, ya no se contaba con puentes aéreos. Llegamos, al hospital de campaña en el Puerto Argentino alrededor de 50 soldados de la provincia de Córdoba y Catamarca, luego nos condujeron en camiones, mientras éramos bombardeados, el destino nuestro era llegar a reforzar la compañía del regimiento 7 de La Plata, ingresando a la primera línea de avanzada, lo máximo en una guerra, con enfrentamientos días y noches, observando compañeros mutilados y otros perdiendo la vida.
De los ochos soldados y los dos sub oficiales que partimos de Catamarca, nos salvamos. Yo realmente me salvo cuando ingreso al Hospital, porque necesitaban dadores de sangre, razón por la cual no soy tomado como prisionero, perdiendo ya el contacto con mis comprovincianos.
Los ingleses toman posesión de Las Malvinas, ordenan desalojar el Hospital de campaña, para ser utilizados, con sus soldados heridos, tirando a nuestros compañeros, en una playa a orillas del mar.
La Cruz Rojas, comienza a evacuar a todos los heridos, yo colaboro con ellos, trasladándolos en camillas y subiéndolos en el Helicóptero que nos trasladaban a un barco anclado a 15 kilómetros de la isla. Salvando a si de esta manera mi vida.
Hoy a los 52 años, e constituido una familia, con un emprendimiento familiar, gozando de salud y con una pensión de guerra de la nación y otros beneficios, como ser una renta vitalicia que me da la provincia. Hoy doy gracias a dios y la Virgen, que lo puedo contar, nunca saque a luz, lo que he vivido, lamentando las pérdidas de otros compañeros de otros regimientos, heridas que siempre perdurara".