El Ministerio de Salud también apoya la campaña y recomienda
llevar un estilo de vida saludable, efectuar los estudios médicos pertinentes
para la detección temprana y acceder a tratamientos adecuados que permiten
mejorar la calidad de vida, contribuyen a prevenir y reducir el número de
nuevos casos de cáncer y de muertes.
Un tercio de los cánceres más comunes se pueden prevenir no
fumando, reduciendo el consumo de alcohol, llevando una dieta saludable,
haciendo más ejercicio físico y evitando la exposición al sol entre las 10 y
las 16 horas. La adopción de hábitos saludables en etapas tempranas de la vida
disminuye el riesgo de cáncer y de otras enfermedades no trasmisibles (ENT) en
la edad adulta.
Un índice alto de masa corporal, un bajo consumo de frutas y
verduras sumado al sedentarismo, al tabaquismo y la ingesta excesiva de alcohol
son los responsables del 30% de las muertes por cáncer.
Por otra parte, los cánceres causados por infecciones
víricas, como los virus de las Hepatitis B y C o por el Virus Papiloma Humano
(VPH), son responsables de hasta un 20% de las muertes por cáncer en los países
de ingresos bajos y medios. En Argentina, para la hepatitis B y el VPH hay vacunas
preventivas incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación. Pero además
existen tratamientos para estas enfermedades. Cabe aclarar que las infecciones
causadas por estos virus no son condición suficiente para desarrollar cáncer.
En Argentina mueren unas 60 mil personas cada año a causa de
cáncer. Por ello, la detección temprana es una herramienta indispensable a la
hora de prevenir estas muertes ya que en las fases iniciales de la enfermedad
existe un alto potencial de curación (por ejemplo en cáncer de cuello de útero
o de mama).
En el país, los cánceres con mayor prevalencia y mortalidad
son el cervicouterino, el de mama y el colorrectal. Los tres son tumores sobre
los que se puede actuar para evitar muertes prematuras utilizando técnicas de
tamizaje, que son controles sobre población asintomática para detectar la
enfermedad de forma temprana, lo que aumenta las posibilidades de tratamiento y
cura, en algunos casos hasta en un 90 por ciento.
Para prevenir el cáncer de cuello de útero, las niñas de 11
años deben aplicarse la vacuna contra el VPH que a partir de su incorporación
al Calendario Nacional de Vacunación en el año 2011 está disponible en forma
gratuita en todos los centros de salud y hospitales públicos.
Las mujeres mayores de 25 años pueden prevenir el cáncer de
cuello de útero con la realización de un Papanicolau (PAP) cada tres años luego
de que dos exámenes anuales anteriores hayan tenido un resultado negativo.
Cuando tienen entre 50 y 70 años de edad, para detectar tempranamente el cáncer
de mama se recomienda la realización de una mamografía cada dos años y un
examen de mamas todos los años realizado por un profesional de la salud. Además
para prevenir el cáncer colorrectal se aconseja a las mujeres de más de 50
años, la realización de una prueba de sangre oculta en materia fecal.
Por su parte, los hombres a partir de los 65 años pueden
detectar de manera temprana el cáncer de próstata con un examen médico. Para
prevenir el cáncer colorrectal, se recomienda la realización de una prueba de
sangre oculta en materia fecal a partir de los 50 años.
Tratamiento y calidad de vida
El acceso a tratamientos oportunos y adecuados puede reducir
la progresión de la enfermedad y en algunos casos (como sucede con algunas
leucemias), cronificarla.
El cáncer tiene un impacto importante en la salud emocional,
física y psíquica de las personas. Es por ello que es fundamental mantener las
redes de apoyo social. Hablar del cáncer es importante para las personas que lo
padecen, para sus familiares y quienes los cuidan. Los cuidados paliativos
contribuyen a mejorar la calidad de vida del paciente y de sus parientes
durante toda la transición de la enfermedad, sea ésta curable o no.
El cáncer en Argentina
La Argentina se encuentra dentro del rango de países con
incidencia de cáncer media-alta (172.3-242.9 x 100.000 habitantes); de acuerdo
a las estimaciones de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer
(IARC, por sus siglas en inglés).
Esta estimación corresponde a más de 100.000 casos nuevos de
cáncer en ambos sexos por año, con porcentajes similares tanto en hombres como
en mujeres. Con estos números, la IARC ha estimado para la Argentina una
incidencia en ambos sexos de 217 casos nuevos por año cada 100.000 habitantes.
El volumen más importante de casos estimados corresponde al
cáncer de mama con más de 18.700 casos nuevos por año (18% del total y 36% del
total de casos en mujeres). Además, el cáncer de mayor incidencia es el de mama
en mujeres con una tasa de 71 casos por cada 100.000 mujeres, seguido por los
cánceres masculinos de próstata (44 x 100.000 hombres) y pulmón (32,5 x 100.000
hombres).
En Argentina, las enfermedades no transmisibles (ENT) son
responsables de más del 60% del total de las defunciones que se producen
anualmente en el país, 20% de las cuales corresponden a tumores.
¿Qué es el cáncer?
Se trata de un grupo de enfermedades que pueden afectar a
cualquier parte del cuerpo. Comienza con la modificación de una sola célula, generada
de manera espontánea –sin causa– por un agente externo o por factores genéticos
hereditarios, y se manifiesta a través del desarrollo de un tumor. Los tumores
o neoplasias se generan cuando el crecimiento de las células se produce de
manera descontrolada. Pero no todo tumor es canceroso.
En los tumores benignos, no cancerosos, las células que los
forman no se expanden a otras partes del cuerpo, lo que permite extirparlos y,
en la mayoría de los casos, no vuelven a generarse. En los tumores malignos, o
cancerosos, las células que los forman se comportan de manera anormal, se
dividen sin control u orden, pudiendo invadir y destruir el tejido que se
encuentra a su alrededor y/o ingresar al torrente sanguíneo o al sistema
linfático. Muchas veces es posible detectarlos de forma temprana y tratarlos.
Además de los factores de riesgo que pueden contribuir a
desarrollar esta patología, existe el factor hereditario. Sin embargo este
factor incide en un pequeño porcentaje (entre el 5 y el 10%) en el total de los
casos de cáncer, es decir que las personas que tuvieron o tienen familiares con
cáncer no necesariamente pueden desarrollarlo.