Si bien existe predisposición y un organigrama de trabajo
que hasta ahora ha sido paliativo, con el advenimiento del ciclo lectivo,
también se incrementó el trabajo, ya que los inspectores deben cubrir varios
puntos en la ciudad para dirigir el tránsito a la salida de las escuelas,
fundamentalmente del nivel primario.
Por ahora, se asignó personal para garantizar condiciones de
seguridad a los niños que ingresan o salen de los colegios, cortando o
desviando la circulación en puntos estratégicos de las arterias en el casco
urbano, pero aún así la falta de personal se nota.
Es que no hay suficiente personal para implementar los
operativos de control en horario vespertino o nocturno, que generalmente se
hacen con ayuda de efectivos policiales, ya que se han dado casos de agresión a
los inspectores de tránsito por infractores a las normas que quieren justificar
con la agresión, su mala conducta también para manejar un vehículo, según lo
señaló el director de Tránsito municipal, Julio Moya.
Y en esto las estadísticas son contundentes, ya que el
Juzgado de Faltas Municipal dio cuenta de que las actas de infracción que se
labraron, son en su mayoría a menores
que no usan casco, al mando de motocicletas que circulan en exceso de velocidad
y con escapes libres, y que al momento de ser advertidos por personal de
tránsito, reaccionan de mala manera.
En otras ocasiones, son los padres los encargados de
amenazar o agredirlos, una de las razones por la cual personal de otras áreas
se niega a ser afectado o bien incorporado al plantel de inspectores.