La idea que se había propuesto a los lectores y público en
general fue "sembrar” libros, es decir dejar un libro en algún espacio público,
donde luego pudiera ser tomado y leído por otra persona para, posteriormente,
ser liberado nuevamente con los datos del nuevo destino, a fin de conocer por
dónde viajó ese libro.
Las repercusiones fueron buenas, ya que quienes se sumaron
hicieron llegar imágenes y comentarios de la experiencia. El lugar elegido por
la gente para sembrar libros fueron las plazas del valle central, participando
la plaza 25 de Agosto; plaza de San Isidro, Valle Viejo; la plaza del Barrio
Parque América; plaza de Santa Rosa, Valle Viejo y el Circuito de la Vida.
Pero también hubo lectores que se animaron a sembrar libros
en otros espacios públicos como la estación de servicio ubicada en Güemes y
Junín, el ingreso de la sala Urbano Girardi, la vereda del Cine Teatro
Catamarca, entre otros.
Esta campaña se repetirá con cada nuevo inicio de estación,
porque los libros siguen estando presentes en todas las temporadas, sea
primavera, verano, otoño o invierno, y –es la intención de la Dirección de
Bibliotecas- que fecunden en nuevas manos y corazones.