La misma salió desde
la plaza San José a las 17, presidida por la Cruz adornada para esta marcha, y
se dirigió hasta el Santuario Señor de los Milagros en la localidad de la
Tercena, recorriendo unos 4 kilómetros.
Las meditaciones para esta peregrinación partieron de los
misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección para iluminar la vocación y
misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo.
Al llegar al destino se realizó la bendición de los ramos de
los olivos y luego se continuó con la celebración de la Santa Misa.
Hubo una importante concurrencia de fieles, que llegaron
desde distintos puntos del departamento Fray Mamerto Esquiú, destacándose la
presencia de los niños y las familias de la catequesis. Además, el clima
acompañó con una tarde agradable y sin viento.
En la breve reflexión después de la lectura de la Pasión, el
párroco de San José, Pbro. Julio Murúa, señaló que "el relato nos está
indicando, cómo debemos vivir esta Semana Santa. Miremos a Jesús montado en un
burro prestado, signo de despojo y de reconocimiento de nuestra fragilidad
humana, lo que nos hace necesitados de la misericordia de Dios y de su
salvación. Jesús, en su Evangelio, nos invita a despojarnos de todas nuestras
actitudes que se oponen a la propuesta del Reino que nos ofrece.