Esta situación conlleva a otra que acaso sea más grave aún,
y se trata de esa suerte de extorsión que sufre la gente en su permanente lucha
por los precios.
Sin dudas se trata de una maléfica disyuntiva: o asalto a
mano armada, o escasez, porque si no se acepta los precios abusivos, el
gas…desaparece, el camión distribuidor no vino, o cualquier otra excusa para
ganar tiempo y esperar algunos días para incrementar los valores de manera
inescrupulosa, vil e impune.
Naturalmente, en el medio de esta pulseada sin control, está
la gente sencilla, aquella que no sabe de intrigas palaciegas ni de
especulación financiera, de lo que son muy entendidos, algunos políticos y casi
todos los comerciantes.
Es una vergüenza que en la ciudad de Andalgalá no haya
verdadera conducción político-institucional como para interesarse de todas las
cosas que perjudican a esa pobre gente. A nosotros los contribuyentes.
Sin dudas, en este contexto, Alejandro Páez, mira para
cualquier parte menos hacia donde tiene que mirar. Entonces, cabe preguntar…
¿Es, o se hace? Algunos dices que se hace. Nosotros opinamos que es.