Hasta hoy, sigue generando airados reclamos por su pésimo
funcionamiento, más allá que destrozó de manera irreparable la estructura y
consistencia de las calles de la ciudad, y genera una contaminación ambiental
sin precedentes en este tipo de emprendimientos.
Uno de los desagües que desemboca en la zona norte de Huaco,
está afectando a todo el ecosistema ya que sus líquidos cloacales son
expulsados a cielo abierto, y nadie se preocupa por aportar una solución.
De allí consumen agua de manera permanente los animales que
deambulan por el lugar, muchos de los cuales son consumidos por la población,
aún sin el control bromatológico municipal correspondiente.
Algunos vecinos de este sector, comentaron a los medios
locales, que hace años vienen sufriendo altos niveles de intoxicación
proveniente de las napas freáticas y del aire por lo que en muchas ocasiones
hicieron las denuncias correspondientes.
Sin embargo, solamente que ningún funcionario ha querido
tomar cartas en el asunto, sino que quienes son responsables directos de
semejante irregularidad hasta han negado que la misma exista, argumentando
especulaciones de índole política.
Cabe mencionar que no hace mucho tiempo nos referimos a
idéntica situación generada en inmediaciones del acceso sur a la ciudad en
donde la misma planta de tratamiento de líquidos cloacales, a través de sus
filtraciones, está envenenando gran parte del sector, ante la desesperación de
los productores y la mirada indiferente de funcionarios que quieren hacerse
cargo.
Lo que la gente tiene claro es que se pagaron más de 20
millones de pesos por un sistema ineficiente, que desparrama más perjuicios que
beneficios, al igual que tantas iniciativas gestadas en tiempos de Brizuela del
Moral y Perea en perfecta articulación.
Lo cierto es que hoy, la gente está preocupada e indignada
ante la falta de respuestas, del Municipio y de la DASI, sobre todo por la
desaparición de sus responsables, mientras los piletones se cubren de malezas y
de abandono.