La procesión se inició a las 17.30 desde la rotonda del
barrio Piloto y recorrió las calles del sector con las imágenes de Santa Rosa
de Lima y la Virgen de la Dulce Espera, terminando en el Oratorio, que lleva su
nombre, donde se celebró la Santa Misa.
Durante su homilía, el párroco, Pbro. Armengol Acevedo,
destacó que "estamos celebrando a la Patrona de esta parte de la comunidad
parroquial, a la Virgen María embarazada, llevando en su seno la esperanza del
nacimiento de su Hijo Jesús. Esperanza que tienen muchas mujeres de tener a sus
hijos entre sus brazos. Por eso pedimos que Ella les consiga de parte de Jesús
esa gracia”.
"Hoy la Iglesia nos invita a levantar nuestra mirada al
Cielo, no como firmamento sino a Dios desde donde salió Jesús, para estar entre
nosotros y tomar la naturaleza humana. Naturaleza con la cual regresa a su Padre y entra en la vida divina de la
eternidad, para mostrarnos así el
destino al que tenemos que apuntar en nuestra vida cristiana. Para participar
de esta felicidad eterna debemos seguir a Jesús haciendo obras buenas”, apuntó el
sacerdote.
Asimismo, afirmó que "lo que nos aparta de ese bien absoluto
es el pecado, pero el Padre nos envió a
su Hijo para que nos alejemos del mal y sigamos a su Hijo para volver
purificados a su morada eterna. Por lo tanto, seguir con fidelidad a Jesús nos
asegura que vamos a estar con Dios en el Cielo. Ésta es la verdad que ilumina
nuestra vida de creyentes, que hemos salido de Dios porque Él nos ha creado, y
nos ha hecho para Él”.
Pidió al Espíritu Santo "que esta verdad de nuestra fe nos
ayude a vivir en este mundo haciéndonos cargo de las cosas de cada día, pero
con nuestro corazón puesto en el Cielo, porque nuestro corazón está hecho para
Dios. Y esto es lo primero que Jesús nos muestra volviendo a la Casa de su
Padre”.
Por último, expresó que "la otra lección de este día es que
Jesús cuando dijo: ‘Vayan y prediquen el Evangelio’ pone en las manos de la
Iglesia la continuidad de su misión. Entonces también pidamos al Espíritu Santo
que nos ayude a que todos conozcamos estas verdades y aprendamos a vivir con
alegría esta vida, que es regalo de Dios”.
Al finalizar la Santa Misa, el Padre Acevedo agradeció a los
miembros de la comunidad que hayan trabajado unidos para honrar a su Patrona,
preparando y participando diariamente del rezo del Santo Rosario y la Novena,
como así también la Procesión y Santa Misa de ese día.
Luego bendijo los vientres de las embarazadas presentes.